Salmo 96 — Adora al Señor en santidad


El corazón del salmo

Tema:
El Señor es el verdadero Rey sobre toda la creación, digno de una adoración gozosa y santa por parte de todas las naciones mientras viene a juzgar el mundo con justicia.

Tono:
Jubiloso y reverente.

Estructura:
Una convocatoria a la adoración que se ensancha, seguida por razones arraigadas en la grandeza de Dios, y que termina con la propia creación uniéndose a la alabanza cuando el Señor viene a poner las cosas en su lugar.


El recorrido emocional

La llamada
El salmo comienza con el estímulo del corazón a una “canción nueva”: no una adoración por costumbre, sino un canto que se siente recién despertado. La invitación se extiende hacia fuera: desde Israel hasta “toda la tierra”, como si el gozo no pudiera permanecer privado cuando se ve la gloria de Dios. La postura inicial es expansiva y generosa: convocar a otros al gozo en lugar de guardarlo.

La reflexión
El centro del salmo afianza ese gozo con una verdad de peso: el Señor no es una opción entre muchas, sino el Dios vivo por encima de todo ídolo. El adorador es llevado a contemplarlo como Creador—majestuoso, fuerte, vestido de esplendor—para que la alabanza sea más que emoción; sea una respuesta honesta a la realidad.
Aquí la adoración también se vuelve misión: “declaren su gloria entre las naciones.” El asombro del salmista no termina en consuelo interior sino que se vuelve proclamación hacia afuera. Y la santidad da forma al acercamiento: a Dios se le honra con reverencia, como Aquel cuya belleza no es casual sino consagradora.

La resolución
El salmo cierra con un horizonte de esperanza: el Señor “viene” a juzgar la tierra. Este juicio no se presenta como terror para los fieles, sino como alivio—la justicia hecha pública finalmente, la equidad definitivamente establecida. Así la alabanza crece hasta que incluso el mar, los campos y los árboles se imaginan regocijándose. El final deja el alma erguida: adorando, no porque la vida sea liviana, sino porque el gobierno de Dios es seguro y su justicia es buena.


Conexión con Cristo

El Salmo 96 anuncia el reinado universal del Señor y su venida para juzgar con justicia—temas que el Nuevo Testamento reúne en torno a Jesús. En Cristo, el señorío de Dios se revela no solo en poder sino en santo darse a sí mismo: Aquel digno de adoración es quien carga la cruz y resurge en triunfo.
La llamada del salmo a que las naciones canten encuentra su cumplimiento cuando el evangelio sale a todos los pueblos, formando un coro mundial de alabanza. Y la promesa de que el Señor “viene a juzgar” se alinea con la venida de Cristo: el mismo Jesús que trae salvación también pondrá el mundo en orden con verdad y equidad perfectas. La adoración, por tanto, no es escapismo—es un ensayo de la realidad bajo el reinado del Rey resucitado.


Perspectiva histórica y hebrea

El mandato repetido “ascribe” (hebreo הָבוּ, havu) es más que un amable estímulo—es una convocatoria a rendir lo que corresponde. El salmo insiste en que los adoradores entreguen activamente a Dios “gloria y fortaleza”, no añadiendo a su grandeza, sino reconociéndola públicamente con ofrendas reverentes, voces y vidas.


Verso clave para meditar

"Decid entre las naciones: Jehová reina; ciertamente el mundo será afirmado, no será conmovido; él juzgará a los pueblos con justicia." — Salmo 96:10 (RVR1960)

Quizzes

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1. ¿Qué llama el salmo a declarar entre las naciones?

2. ¿Cómo se retrata en el salmo el juicio venidero de Jehová?