Tema:
La cercanía de Dios no se gana con palabras rituales, sino que se acoge mediante una vida íntegra, marcada por la honestidad, la verdad y el amor fiel.
Tono:
Reflexivo.
Estructura:
Una pregunta inquietante, seguida de marcas de sabiduría que definen al justo, y que termina en una promesa serena de estabilidad.
El Llamado
El salmo se abre con una pregunta santa: ¿Quién puede morar cerca de Dios? El anhelo no es simplemente visitar, sino habitar—pertenecer al lugar donde se honra a Dios. El ánimo es sobrio y alerta, como si el alma estuviera en la puerta de la adoración preguntando qué tipo de vida encaja en la presencia del SEÑOR.
La Reflexión
La respuesta llega en sabiduría terrenal y clara: a Dios le agrada una vida que es íntegra. La persona “íntegra” no se describe como sin falla, sino como integrada—que camina con firmeza, habla verdad sin manipulación, y rehúsa usar palabras para herir. El salmo traza la justicia a través de las relaciones ordinarias: no calumnia, no hace daño callado al prójimo, no aplaude lo que Dios llama vil, ni practica favoritismos que venden lo justo.
Esta es una sabiduría que expone el corazón. Va más allá de la religión pública hasta el habla privada, las decisiones económicas, las promesas guardadas aun cuando cuesten, y el valor de honrar a los leales más que a los impresionantes. El retrato no busca aparentar espiritualidad, sino ser digno de confianza—porque el mismo Dios es digno de confianza.
La Resolución
El salmo cierra con un resultado simple: el que vive así “no será movido.” El final no es autoalabanza, sino firmeza—vida anclada en consonancia con el orden moral de Dios. En un mundo que cambia con la ventaja y la amenaza, el alma que teme al SEÑOR encuentra una solidez que las circunstancias no pueden deshacer fácilmente.
El Salmo 15 nos presenta la clase de humanidad que pertenece a la presencia de Dios. En el sentido más pleno, Jesús encarna esa vida “íntegra”: verdad en su ser interior, pureza de palabra, justicia sin parcialidad y fidelidad al Padre aun a gran costo. Donde nuestra integridad se quiebra, Cristo permanece entero.
Y además: Jesús no solo modela el Salmo—Él abre el camino al morada de Dios. Por su justicia dada a nosotros, y por su Espíritu que forma verdad y amor en nuestro interior, los creyentes son acogidos cerca y transformados en el tipo de personas que describe el Salmo 15. La estabilidad prometida al final halla su fundamento más profundo en Él: sostenidos por Aquel que no puede ser movido.
El salmo pregunta quién puede morar en la “colina santa” de Dios. En hebreo, “sojourn” y “dwell” (גור / יָשַׁב) juntos pintan más que una visita breve—una vida permitida para permanecer en la presencia de Dios. El Salmo 15, entonces, no es una lista de verificación para un momento de adoración, sino sabiduría para una vida asentada ante Dios.
“El que hace estas cosas no será movido.” — Salmo 15:5 (RVR1960)
Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.
1. ¿Qué resultado se promete al que vive con integridad y verdad, tal como se describe en el salmo?
2. Según la descripción del salmo, ¿qué significa que una persona sea "intachable"?