Salmo 135 — El Esplendor de Dios


El corazón del salmo

Tema:
Solo Dios es digno de alabanza—porque Su nombre es bueno, Su poder no tiene igual y Su cuidado de pacto perdura.

Tono:
Jubiloso y reverente.

Estructura:
A call to worship followed by reasons: praise is commanded, then anchored in God’s sovereign rule, His mighty redemption, His faithful gift, and the emptiness of idols—ending with gathered blessing.


El recorrido emocional

El llamado
El salmo comienza congregando a la comunidad de adoración en una sola postura: “Alabad a Jehová.” No es una inspiración privada sino una devoción pública—sacerdotes, siervos y todos los que están en la casa de Dios son convocados a apartar su atención de sí mismos hacia el nombre del Señor. La apertura se siente como entrar en los atrios de la adoración: un giro deliberado, un enfoque santo.

La reflexión
La alabanza se profundiza cuando el salmista ofrece razones solemnes. Dios no es simplemente de ayuda; es soberano—él “hace todo lo que le place” en los cielos, en la tierra, en el mar y en las profundidades. La creación y la providencia responden a Su voluntad, no al control humano.
Luego la adoración se convierte en memoria: el poder del Señor no es abstracto sino probado en la historia—golpeó a Egipto, derribó reyes y dio a Israel una herencia. El corazón pasa del asombro a la gratitud, de la majestad a la misericordia.
Sigue un contraste agudo: los ídolos son manufacturados, mudos, impotentes y, en último término, deformantes—los que confían en ellos se vuelven semejantes a ellos. Frente a este silencio está el Dios vivo que actúa, habla y salva. La verdadera adoración no es el pulido de objetos religiosos; es la entrega gozosa al Señor que solo tiene vida en Sí mismo.

La resolución
El salmo cierra con un coro que se ensancha en bendición. Se nombran e invitan a distintos hogares del pueblo de Dios—Israel, Aarón, Leví y todos los que temen al Señor. La alabanza se vuelve comunitaria y constante, arraigada en Sión, no en estados de ánimo pasajeros. La nota final no es un argumento sino una doxología: Dios sigue siendo digno, y Su pueblo sigue estando llamado.


Conexión con Cristo

El Salmo 135 celebra la libertad absoluta del Señor para actuar y Su poderosa liberación de Su pueblo—realidades que alcanzan su luz más clara en Jesús. En Cristo, la soberanía de Dios no es un poder distante sino poder salvador: Aquel que “hace todo lo que le place” se complace en redimir por medio de la cruz y en triunfar por la resurrección.
La advertencia del salmo sobre los ídolos también encuentra cumplimiento en la revelación de Cristo del verdadero Dios. Jesús expone todo refugio falso—cualquier cosa que no pueda hablar vida, perdonar el pecado o resucitar a los muertos—y Él se mantiene como la imagen viva de Dios, digno de la adoración que pertenece solo a Dios. En Él, la iglesia se convierte en el pueblo reunido que bendice al Señor, no solo desde un atrio del templo en Jerusalén, sino desde todo lugar donde se confiese Su nombre.


Perspectiva histórica y hebrea

Una palabra clave en este salmo es “ḥesed” (חֶסֶד), a menudo traducida “amor constante” (v. 14). Habla del compromiso leal del pacto de Dios—un amor que no es frágil ni temporal, sino fiel, prometido y duradero. La alabanza aquí no es halago; es la respuesta adecuada a la misericordia del pacto.


Verso clave para meditar

“Porque yo sé que Jehová es grande; y que el SEÑOR nuestro está sobre todos los dioses.” — Salmo 135:5 (RVR1960)

Quizzes

Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.

1. ¿A quién se convoca al comienzo para unirse al llamado público, «Alabad a Jehová»?

2. ¿Cómo se describen los ídolos en contraste con el Dios viviente?