Salmo 72 — El reinado del Rey prometido


El corazón del salmo

Tema:
El pueblo de Dios ora por un rey cuya justicia, dada por el Espíritu, se convierta en paz mundial y en bendición duradera.

Tono:
Esperanzado y reverente.

Estructura:
Un ruego por el gobierno justo del rey, una visión de sus frutos para los pobres y las naciones, y una doxología final que se ensancha desde un trono hasta la gloria de Dios.


El viaje emocional

El llamado
El salmo no comienza con aplausos sino con intercesión: “Da al rey tu justicia.” La primera emoción es un anhelo santo: la conciencia de que el poder humano no puede sanar la necesidad humana a menos que Dios provea lo que a los gobernantes les falta. El corazón se eleva, pidiendo que la autoridad sea formada por la propia justicia del Señor, no solamente por la fuerza.

La reflexión
A medida que avanza la oración, los deseos se vuelven concretos y tiernos: los pobres defendidos, los afligidos librados, el opresor quebrantado. El poder real se mide por la misericordia. El salmista imagina un reinado que cae como lluvia sobre hierba segada—silencioso, nutritivo, persistente—hasta que la justicia no sólo se imponga sino que se sienta como paz.
Luego el horizonte se expande. El reinado de este rey se extiende “de mar a mar”, atrayendo a naciones lejanas a la adoración reverente. Sin embargo, incluso aquí el centro no es la conquista imperial; es la difusión de la bendición. El rey es alabado porque “librará al menesteroso cuando a él clamare”—un retrato de autoridad que se inclina para escuchar. En esta visión, la justicia no es orden frío; es vida restaurada, dignidad protegida, oración que se eleva y pan cotidiano dado. La esperanza del pueblo se vuelve global: todas las naciones bendecidas, toda la creación respondiendo con adoración.

La resolución
El salmo termina con doxología—gloria al Dios que solo hace maravillas. El anhelo que comenzó con “da” concluye con “bendito”: confianza en que Dios no es indiferente a la injusticia del mundo, y que su propósito es mayor que cualquier reinado. Incluso la nota final (“Las oraciones de David… han acabado”) se siente como una ofrenda asentada: el rey es encomendado a Dios, y el futuro a la gloria de Dios.


Conexión con Cristo

El Salmo 72 es real y se extiende más allá de cualquier trono meramente humano. Su rey prometido es justo sin corrupción, poderoso sin crueldad, universal sin tiranía—cualidades que encuentran su verdadero hogar en Jesucristo. Él es el Rey que proclama buenas nuevas a los pobres, que oye el clamor de los afligidos, y que rompe la opresión de raíz.
La bendición mundial del salmo alcanza su plenitud en el reinado de Cristo: las naciones traídas no por el temor sino por la gracia, y los necesitados atesorados como “preciosos” a la vista del Rey. Donde los reinos terrenales se levantan y caen, el reino de Jesús perdura—su justicia no es una reforma momentánea sino una restauración duradera, hasta que “la tierra esté llena de su gloria.”


Perspectiva histórica y hebrea

Una palabra clave es שָׁלוֹם (shalom) en el versículo 3: “Que las montañas produzcan prosperidad/paz para el pueblo.” Shalom es más que la ausencia de conflicto; es integridad—vida pública ordenada de modo que los vulnerables estén a salvo, la tierra sea fructífera y las relaciones sean restauradas. La “paz” del salmo es fruto de la justicia, no su sustituto.


Verso clave para meditar

“Porque librará al menesteroso que invoca, y al pobre que no tiene quien le ayude.” — Salmo 72:12

Quizzes

Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.

1. ¿Cuál es la petición inicial hecha a favor del rey?

2. Según el versículo clave del salmo, ¿a quién libra el rey?