Salmo 98 — Canten al Señor un cántico nuevo


El corazón del salmo

Tema:
La victoria de Dios y su fiel salvación convocan a una adoración nueva y desbordante que se extiende desde la comunidad redimida hasta los confines de la tierra—y finalmente a toda la creación.

Tono:
Jubiloso.

Estructura:
Una llamada a la adoración, seguida de razones, que se ensancha hacia un coro cósmico al recibir al Señor como Juez y Rey justos.


El recorrido emocional

La llamada
El salmo comienza con una invitación urgente: canten—no porque la adoración sea un deber que cumplir, sino porque Dios ha hecho algo tan profundo y resplandeciente que las palabras viejas se quedan cortas. La alabanza surge como sorpresa y deleite: el Señor ha obrado, y su pueblo no puede permanecer en silencio.

La reflexión
La alegría se profundiza al considerar lo que la acción de Dios revela sobre su carácter. Su “diestra” y su “brazo santo” hablan de un poder moralmente puro—una fuerza que salva en lugar de aplastar. La salvación del Señor no está oculta; Él la hace conocida, mostrando justicia en público. Y la alabanza no se ancla en un estado de ánimo sino en la realidad del pacto: Dios recuerda su amor constante y su fidelidad. La adoración, entonces, se convierte en más que gratitud personal: se vuelve testimonio. La alegría de Israel está destinada a ser escuchada por las naciones, hasta que “todos los confines de la tierra” reconozcan la obra salvadora del Señor.

Desde ahí el horizonte del salmo se expande. Las voces humanas se unen a los instrumentos, y luego a la misma creación. El mar ruge, los ríos aplauden, los montes cantan—imágenes que no romantizan la naturaleza tanto como declaran que el mundo no está mudo ante su Hacedor. Cuando se reconoce el reinado de Dios, todo comienza a sonar como si finalmente estuviera en armonía.

La resolución
El salmo no termina con un sentimiento privado de elevación, sino con una confianza pública y firme: el Señor viene a juzgar. Esto no es una amenaza para la adoración; es una razón para ella. Su juicio se presenta como buena noticia porque es justo y equitativo—enderezando lo torcido, poniendo fin a lo injusto y gobernando con equidad. La nota final es una alegría establecida en toda la creación ante el Rey Santo.


Relación con Cristo

El Salmo 98 celebra una salvación que Dios “ha dado a conocer” a la vista de las naciones, y una venida a juzgar marcada por justicia y equidad. En Jesús, esta alabanza encuentra su foco más pleno. El poder salvífico de Dios se revela no solo en obras poderosas sino en la cruz y la resurrección, donde la misericordia y la justicia se encuentran sin contradicción. El evangelio que va “a los confines de la tierra” hace eco del círculo que se ensancha en el salmo, al reunir a las naciones en la alabanza al Dios de Israel. Y la esperanza final del salmo—“Viene a juzgar la tierra”—se alinea con la promesa del Nuevo Testamento de que Cristo vendrá otra vez para poner todas las cosas en orden. El “cántico nuevo” se convierte en la respuesta propia de la iglesia ante la obra consumada y en curso del Rey resucitado.


Perspectiva histórica y hebrea

La frase “un cántico nuevo” (hebreo שִׁיר חָדָשׁ, shir chadash) no es meramente “otra canción diferente,” sino adoración nacida de un acto fresco de Dios—alabanza que corresponde a una misericordia y un poder recién revelados. En el Salmo 98, la “novedad” es impulsada por la salvación pública y formadora de la historia que demanda más que gratitud reciclada.


Versículo clave para meditar

“Acordóse de su misericordia y de su verdad para con la casa de Israel; todos los confines de la tierra han visto la salvación de nuestro Dios.” — Salmo 98:3

Quizzes

Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.

1. ¿Qué motivo se da para cantar al Señor un cántico nuevo?

2. ¿Cómo se presenta el venidero juicio del Señor?