Salmo 67 — Que las naciones se alegren


El corazón del salmo

Tema:
Dios bendice a su pueblo para que todos los pueblos conozcan sus caminos salvadores y se alegren bajo su gobierno justo.

Tono:
Jubiloso y expansivo.

Estructura:
Una oración por la bendición que se convierte en un llamamiento a la alabanza global, fundamentada en el gobierno justo de Dios y coronada con adoración confiada.


El viaje emocional

El llamado
El salmo se abre con un anhelo sacerdotal y contenido: “Ten misericordia… bendícenos… haz resplandecer tu rostro.” No se busca la bendición como consuelo privado, sino como iluminación santa: el favor de Dios posado sobre su pueblo para que su nombre sea visto. El corazón se eleva desde el principio: este adorador desea que Dios sea conocido.

La reflexión
El centro del salmo se ensancha como ondas desde un punto único: si el rostro de Dios resplandece sobre su pueblo, las naciones aprenderán su camino y los pueblos conocerán su salvación. La alabanza no es forzada; se imagina como la respuesta gozosa de un mundo finalmente gobernado con rectitud. Dios es alabado como Aquel que juzga con equidad y guía a las naciones—una visión de justicia que no aplasta la alegría, sino que la crea. Incluso la cosecha de la tierra se convierte en testigo: la creación misma parece afirmar que el gobierno de Dios da vida, y la adoración se vuelve tan natural como la fecundidad.

La resolución
El salmo termina con un coro firme y confiado: “Que los pueblos te alaben… todos ellos.” La bendición ya no se solicita sólo; se reconoce—la tierra ha dado su fruto. La nota final es de segura reverencia: Dios continuará bendiciendo, y el desenlace apropiado es un asombro mundial—“que todos los términos de la tierra le teman.” La alabanza surge como el lugar de descanso final de la oración.


Conexión con Cristo

El Salmo 67 anhela que el “camino” salvador de Dios sea conocido entre todas las naciones. En Jesús, ese camino se encarna: la gracia pedida al principio se revela como el favor de Dios dado no solamente a un pueblo sino a través de su Hijo para el mundo. Cristo reúne a las naciones en alabanza proclamando el reino, cargando el pecado y resucitando para reinar en justicia. La esperanza del salmo de que los pueblos se alegren bajo el justo juicio de Dios encuentra su fundamento seguro en el Rey resucitado que envía a su iglesia hacia afuera—bendecidos para ser bendición—hasta que la adoración alcance “los fines de la tierra.”


Perspectiva histórica y hebrea

El llanto repetido, “Que los pueblos te alaben” (hebreo yôdûkā, de yādâ) lleva el sentido de acción de gracias pública y hablada—alabanza que no es devoción oculta sino reconocimiento abierto. El Salmo 67 está concebido para ser cantado como confesión compartida: la bendición de Dios debe convertirse en testimonio que otros puedan oír y al cual puedan unirse.


Versículo clave para meditar

"Alaben a ti, oh Dios, los pueblos; todos los pueblos te alaben." — Salmo 67:3

Quizzes

Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.

1. ¿Por qué la oración pide a Dios que sea propicio, bendiga a su pueblo y alumbre su rostro sobre ellos?

2. ¿Qué enfatiza el clamor repetido "Que los pueblos te alaben" acerca de la alabanza?