Tema:
El amor de pacto de Dios y su fidelidad perdurable son tan grandes que convocan alabanza en todo el mundo.
Tono:
Jubiloso.
Estructura:
Una llamada universal a la adoración, seguida de razones sencillas pero profundas.
La llamada
El salmo comienza sin vacilación: una invitación clara que traspasa las fronteras de Israel y alcanza a “todas las naciones” y “todos los pueblos.” La nota emocional es abierta y expansiva: la alabanza no se atesora sino que se anuncia, como si la alegría misma tuviera que ensancharse para ser veraz.
La reflexión
El centro del salmo no es el entusiasmo por sí mismo, sino un fundamento sereno y firme para la adoración: el amor del Señor no es frágil, y su fidelidad no es temporal. La postura del salmista es de asombro que ha encontrado suelo firme: la bondad de Dios no es un estado de ánimo pasajero en el cielo, sino una realidad establecida. Por eso la invitación puede ser universal: lo que Dios es, lo es para el mundo, y su confiabilidad no se diluye con la distancia ni con el tiempo.
La resolución
El salmo termina como comenzó—mirando aún hacia afuera, convocando todavía a la alabanza. No queda argumento por presentar, solo el último “Alabad a Jehová,” como si la adoración fuera la palabra final más apropiada cuando se ha nombrado el amor constante y la verdad de Dios.
El Salmo 117 no es una profecía detallada, pero su latido se cumple en Cristo. En Jesús, el amor constante de Dios toma rostro humano, y la fidelidad de Dios cumple sus promesas al máximo costo. La convocatoria mundial del salmo adquiere forma concreta en el evangelio que llega a las naciones—los gentiles son acogidos no como invitados en los márgenes, sino como pueblo amado acercado. Unidos a Cristo, la iglesia se convierte en lo que este salmo imagina: muchos pueblos aprendiendo una sola canción, alabando a un solo Señor por la misericordia que verdaderamente alcanza “a todos.”
Una palabra lleva el peso de la razón del salmo para alabar: חֶסֶד (chesed) — el amor fiel y de pacto de Dios. No es meramente bondad en abstracto, sino un amor leal que se compromete a seguir haciendo el bien, incluso cuando debe soportar, rescatar y restaurar.
"Porque grande es su misericordia para con nosotros, y la fidelidad de Jehová es para siempre. ¡Aleluya!" — Salmo 117:2
Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.
1. ¿A quién se invita a alabar al SEÑOR al comienzo del salmo?
2. Según el versículo clave citado, ¿qué se dice que permanece para siempre?