Lidia era una “adoradora de Dios” en Filipos que escuchó el mensaje de Pablo junto al río, fuera de la puerta de la ciudad.
Era originaria de Tiatira y era conocida como vendedora de púrpura.
Después de creer, ella y los de su casa fueron bautizados.
Ofreció su casa como hospedaje para Pablo y sus compañeros.
El relato de Lidia destaca cómo la fe receptiva y la hospitalidad práctica fortalecieron la formación de una iglesia local.
“Y una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía.” — Hechos 16:14, RVR1960
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1. ¿Por qué era conocida Lidia en su ocupación?
2. ¿Qué sucedió después de que Lidia creyó en el Señor?