Jehú fue un comandante israelita que llegó a ser rey del Reino del Norte tras ser ungido para derrocar la dinastía de Acab.
Llevó a cabo una purga violenta que puso fin al gobierno de la dinastía de Omri y eliminó a los principales partidarios de la adoración de Baal en Israel.
Su reinado estableció una nueva línea real que duró cuatro generaciones, según consta en el registro histórico.
La historia de Jehú muestra cómo el poder real en Israel podía ser redirigido por un mandato profético, con consecuencias nacionales duraderas registradas en los textos históricos y proféticos de Israel.
"Y derribarás la casa de Acab tu señor, para que yo haga venir sobre Jezabel la sangre de mis siervos los profetas, y la sangre de todos los siervos de Jehová." — 2 Reyes 9:7, RVR1960
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1. ¿Qué se le encargó a Jehú cuando fue ungido rey?
2. ¿Qué acción se describe específicamente como parte de la purga de Jehú contra el culto a Baal?