Santiago fue identificado como uno de los hermanos de Jesús en los Evangelios (Mat. 13:55; Mr. 6:3).
Durante el ministerio terreno de Jesús, sus hermanos aparecen retratados como no creyendo en él (Juan 7:5).
Después de la resurrección, a Santiago se le lista entre aquellos a quienes se apareció el Jesús resucitado (1 Corintios 15:7).
En la Iglesia primitiva llegó a ser un líder reconocido en Jerusalén y una figura clave en las deliberaciones apostólicas (Hechos 15:13; Gálatas 2:9).
La vida de Santiago ilustra cómo el liderazgo en la Era apostólica fue moldeado por el compromiso con el Jesús resucitado y la dirección prudente de comunidades diversas.
"Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para ver a Cefas, y estuve con él quince días. Pero no vi a ningún otro de los apóstoles, sino a Jacobo, el hermano del Señor." — Gálatas 1:18–19, RVR1960
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1. Durante el ministerio terrenal de Jesús, ¿cómo se presentan sus hermanos en relación con la creencia en él?
2. ¿Qué papel decisivo asumió Santiago en el concilio de Jerusalén?