Balaam fue un adivino extranjero de Petor, cerca del Éufrates, que era consultado para bendiciones y maldiciones (Núm. 22:5–7).
Balac lo contrató para maldecir a Israel cuando se acercaban a Moab, pero Dios lo contuvo y redirigió sus palabras (Núm. 23:7–12).
Pronunció oráculos que afirmaron públicamente el estatus bendecido de Israel y su prominencia futura entre las naciones (Núm. 24:5–9).
Más tarde aparece entre los enemigos de Israel y se recuerda por consejos que contribuyeron al compromiso de Israel en Peor (Núm. 31:8, 16).
El relato de Balaam muestra que la bendición de Israel no pudo ser anulada por adivinación contratada y que el discurso acerca de Dios puede coexistir con acciones hostiles a sus propósitos.
"Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. ¿Lo diría él, y no lo haría? ¿Hablaría él, y no lo confirmaría?" — Números 23:19, RVR1960
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1. ¿Por qué Balak contrató a Balaam cuando Israel se acercaba a Moab?
2. ¿Qué le ocurrió a Balaam después del incidente de Peor?