Las dos bestias (la del mar y la de la tierra)

Contexto visionario

  • Referencia bíblica principal: Apocalipsis 13:1–18
  • Profeta / Autor: Juan (el vidente apostólico del Apocalipsis)
  • Contexto histórico: Escrito a las iglesias de Asia Menor que enfrentaban presión para comprometerse en medio del poder imperial romano, persecución y enseñanza falsa (cf. Ap. 1:9; 2–3).
  • Modo de revelación: Juan recibe esto como una visión apocalíptica mientras está “en el Espíritu” (cf. Ap. 1:10; 4:2).

El relato visionario

El escenario inicial:
Juan está en la orilla y ve surgir turbulencia del mar, una imagen bíblica común asociada con el caos y poderes amenazantes (cf. Ap. 13:1; ver también Isa. 57:20). La escena continúa a partir del capítulo 12 del Apocalipsis, donde el dragón (Satanás) vuelve su furia contra el pueblo de Dios y busca nuevos instrumentos para hacer la guerra (Ap. 12:17).

Las imágenes centrales:

  • Una bestia que sube del mar con diez cuernos y siete cabezas, nombres blasfemos y aspecto compuesto como leopardo, oso y león; recibe poder del dragón, pronuncia palabras arrogantes y hace guerra contra los santos (Ap. 13:1–8).
  • Una segunda bestia que sale de la tierra, con dos cuernos como de cordero pero que habla como dragón; promueve a la primera bestia, realiza “señales” engañosas, impulsa la adoración y hace cumplir una marca vinculada con comprar y vender (Ap. 13:11–18).

Desglose del simbolismo

SímboloSignificado / Interpretación
La bestia que sube del mar (Ap. 13:1–10)Representa el poder político anti-Dios que persigue y exige lealtad. La imaginería remite a Daniel 7, donde las bestias simbolizan imperios opuestos al reino de Dios (Dan. 7:3–7). La bestia del mar encarna un patrón recurrente de dominio opresor, visible en Roma en la época de Juan pero también apuntando más allá hacia una intensificada oposición escatológica.
Siete cabezas y diez cuernos (Ap. 13:1; 17:9–12)En el Apocalipsis, tales rasgos señalan autoridad gobernante y poder de reino. El libro mismo interpreta luego las cabezas y los cuernos en relación con reyes/reinos (Ap. 17:9–12). El punto no es mera curiosidad sino el alcance vasto y organizado del poder monstruoso.
El dragón que da autoridad (Ap. 13:2, 4)El poder de la bestia es derivado—se nutre del dragón, identificado antes como “esa serpiente antigua… el diablo y Satanás” (Ap. 12:9). La visión desenmascara la fuente espiritual tras los poderes perseguidres.
La “herida mortal” sanada (Ap. 13:3)Una falsificación de la resurrección destinada a provocar asombro y adoración. Las interpretaciones varían: puede reflejar la resiliencia del dominio opresor (una “revitalización” política) o un eco histórico específico (p. ej., mitos imperiales). La carga teológica es clara: el mal imita el poder que da vida para asegurarse la lealtad que pertenece sólo a Dios.
Cuarenta y dos meses (Ap. 13:5)Un período limitado de opresión, que se corresponde con 1.260 días / tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo (Ap. 11:2–3; 12:6, 14; Dan. 7:25). Señala que la persecución es real pero acotada por la soberanía de Dios.
La bestia que sale de la tierra (Ap. 13:11–18)Representa propaganda religiosa/ideológica engañosa que sostiene el dominio de la bestia. Parece “como cordero” (una semejanza falsificada con Cristo, el Cordero) pero habla con la voz del dragón—sugiriendo religión falsa y persuasión coercitiva que desvía la adoración de Dios. Muchos cristianos han llamado a esta figura el “falso profeta” (cf. Ap. 16:13; 19:20).
“Imagen de la bestia” (Ap. 13:14–15)Evoca la idolatría—una representación visible que exige honor. En el contexto del siglo I, remite naturalmente a las presiones vinculadas a la adoración imperial y la religión cívica; más ampliamente, representa la devoción forzada a un “orden sagrado” rival.
La marca en la mano o en la frente (Ap. 13:16–17)Significa lealtad y pertenencia que afecta la vida pública y la participación económica. Se presenta como una parodia oscura del sello de Dios sobre su pueblo (Ap. 7:3–4; 14:1) y contrasta con el lenguaje de pacto donde los mandamientos de Dios se atan como señal (Deut. 6:6–8). La Escritura enfatiza la lealtad expresada en el pensamiento (frente) y en la acción (mano), no la mera curiosidad sobre mecanismos.
El número 666 (Ap. 13:18)Llamado “el número de la bestia” y “el número de un hombre.” Muchos intérpretes lo conectan con la gematría (las letras convertidas en números). Una lectura histórica bien conocida lo asocia con Nerón César, reflejando el trasfondo de persecución romana, aunque hay distintas opiniones. El propósito pastoral del texto es discernir: reconocer el poder humano e idólatra que queda corto frente a la perfección divina.

Interprete los símbolos primordialmente a través de la misma Escritura, evitando simbolismos modernos o especulativos.


El mensaje divino

Apocalipsis 13 comunica un mensaje sobrio pero clarificador:

  • Una advertencia: El mal no solo perseguirá por la fuerza (la bestia del mar) sino también por engaño y adoración forzada (la bestia de la tierra). El pueblo de Dios no debe sorprenderse de que presiones políticas, económicas y religiosas puedan unirse contra el testimonio fiel (Ap. 13:7, 15–17).
  • Un llamado a la perseverancia y la fidelidad: Juan hace una pausa explícita para exhortar a los creyentes: se requiere paciente perseverancia (Ap. 13:10). La meta no es el temor sino la firmeza.
  • Una revelación de la realidad espiritual: Detrás de los sistemas “bestiales” está el dragón, y sin embargo esta oposición opera dentro de límites fijados por Dios (“se le permitió…,” Ap. 13:5, 7).
  • Cómo lo habría escuchado la audiencia original: Los primeros lectores, viviendo bajo dominio imperial y tentados a comprometerse, reconocerían el peligro de tratar al imperio (o a cualquier poder) como último fin—especialmente cuando la lealtad cívica se convierte en adoración. También recibirían consuelo al saber que su sufrimiento es visto, medido y no es la palabra final.

Perspectiva de cumplimiento (equilibrada):

  • Dimensión cercana/siglo I: La imaginería habla con significado al mundo romano, donde la veneración al emperador y la presión a conformarse podían amenazar la confesión cristiana.
  • Dimensión tipológica/capas: Las bestias también representan un patrón recurrente de poder anti-cristiano y adoración falsa que puede reaparecer en diversas formas a lo largo de la historia.
  • Dimensión futura: Muchas tradiciones cristianas esperan una manifestación intensificada de estas realidades en los tiempos finales, sin embargo evitando cronologías precisas que la Escritura no provee.

Perspectiva histórica y cultural

En el mundo romano, las prácticas del culto imperial (honrar al emperador con devoción religiosa) podían entrelazarse con festivales públicos, gremios comerciales e identidad cívica. Negarse a tales actos podía conllevar exclusión social o penurias económicas, lo que ayuda a explicar por qué Apocalipsis vincula la adoración, la coerción y la capacidad de “comprar o vender” (Ap. 13:16–17). La visión de Juan enmarca esto no solo como política sino como una contienda por la adoración y la lealtad última.


Versículo clave

“Si alguno para la cautividad, a la cautividad va; si alguno para ser muerto a espada, a espada debe ser muerto. Aquí está la paciencia y la fe de los santos.” — Apocalipsis 13:10 (RVR1960)

Quizzes

Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.

1. ¿Qué combinación de características se utiliza para describir a la bestia que sale del mar?

2. ¿Qué impone la segunda bestia que viene de la tierra/terreno que está relacionado con comprar y vender?