El comienzo:
Israel está esclavizado en Egipto, y Faraón se niega a liberarlos a pesar del mandato de Dios transmitido por medio de Moisés y Aarón. Dios declara que hará conocer su poder en Egipto para que tanto los egipcios como los israelitas le reconozcan. El conflicto se centra en la resistencia endurecida de Faraón a dejar ir a Israel.
El desarrollo:
Dios envía una serie de plagas que se intensifican: las aguas convertidas en sangre, ranas, mosquitos, moscas, pestilencia sobre el ganado, úlceras, granizo, langostas y oscuridad. Faraón pide repetidamente alivio y hace promesas parciales, pero luego se niega a liberar a Israel una vez que la plaga cesa. Un punto decisivo es la distinción creciente entre Egipto e Israel (notablemente en Gosén), que muestra un juicio dirigido más que un desastre indiscriminado. Las plagas culminan en una advertencia final: la muerte de los primogénitos, desde la casa de Faraón hasta el más humilde, a menos que sean protegidos por la señal que Dios ha señalado.
El desenlace:
En la noche de la décima plaga, Israel guarda la primera Pascua: se sacrifica un cordero y su sangre se pone en los dinteles de las puertas, y el juicio “pasa por encima” de aquellos marcados por la obediencia a la palabra de Dios. Egipto sufre la muerte de los primogénitos, y Faraón finalmente ordena la partida de Israel. Las plagas concluyen con la liberación de Israel de la esclavitud y preparado para iniciar el éxodo de Egipto.
Las diez plagas revelan la soberanía de Dios sobre la creación, los gobernantes y las pretensiones espirituales de Egipto, mostrando que la liberación de Israel es un acto de poder divino y fidelidad al pacto más que de fuerza humana. También exhiben una seriedad moral: Dios enfrenta la opresión y la idolatría, a la vez que provee un medio de rescate mediante sus instrucciones—más claramente en la Pascua. El relato establece un patrón fundamental para la redención en las Escrituras: juicio contra el mal junto con provisión misericordiosa para la liberación, conformando la identidad de Israel como pueblo salvado por Dios.
La economía y la estabilidad del antiguo Egipto dependían en gran medida del Nilo; un golpe al río y al ganado habría afectado el corazón de la vida cotidiana, la agricultura y el orden divino percibido. Éxodo también destaca una ideología real común en la antigüedad: la autoridad del faraón aparece como cuestionada por YHWH, quien actúa públicamente mediante señales y juicios más que por revelación privada únicamente.
"Entonces dijo Jehová a Moisés: Entra tú a ver a Faraón, y dile: Así ha dicho Jehová el Dios de los hebreos: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva." — Éxodo 9:1
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1. ¿Qué acontecimiento ocurrió en la noche de la décima plaga?
2. ¿Cuál de los siguientes se menciona como una de las plagas enviadas sobre Egipto?