El comienzo: El ejército arameo bajo Ben-hadad rodea Samaria, cortando los suministros y llevando a la ciudad a una hambruna severa. La desesperación se vuelve tan extrema que llegan al rey de Israel informes impactantes de canibalismo. Angustiado y furioso, el rey busca culpar a Eliseo, el profeta de Jehová.
El desarrollo: Eliseo declara que la hambruna terminará de inmediato: para el día siguiente, la comida será abundante y accesible en la puerta de Samaria. Un oficial real duda de esta promesa, y Eliseo profetiza que el oficial verá la abundancia pero no comerá de ella. Fuera de la ciudad, cuatro leprosos deciden que quedarse donde están equivale a morir, así que se dirigen al campamento arameo para rendirse—solo para encontrarlo desierto. Jehová ha hecho que los arameos oigan el ruido de una gran tropa que se acerca, y huyen en pánico, dejando atrás comida, provisiones y riquezas.
El desenlace: Los leprosos informan del hallazgo, y la ciudad confirma la retirada aramea. El pueblo sale apresuradamente y saquea el campamento abandonado, y el mercado refleja inmediatamente la abundancia tal como Eliseo había dicho. En la multitud en la puerta, el oficial incrédulo es pisoteado y muere—viendo el cumplimiento pero sin participar en él.
Este relato enfatiza la soberanía de Jehová sobre las naciones, los acontecimientos y las limitaciones humanas: el sitio y la hambruna no restringen Su capacidad de proveer. La liberación de Dios llega a través de Su palabra profética, mostrando que Sus promesas son confiables aun cuando las circunstancias parecen imposibles. La historia también subraya la responsabilidad ante la revelación divina: la fe y la incredulidad no cambian lo que Dios hará, pero sí determinan cómo las personas participan en Su provisión salvadora.
La guerra de sitio en el antiguo Cercano Oriente procuraba comúnmente someter a una ciudad mediante el hambre, bloqueando el acceso a campos, pozos y rutas comerciales. Las descripciones bíblicas de hambruna extrema durante los asedios concuerdan con lo que se sabe por registros antiguos: el cerco prolongado podía colapsar el orden social y producir condiciones de supervivencia horrorosas, lo que subraya cuán repentino se presenta el vuelco de Samaria en la narrativa.
“Entonces dijo Eliseo: Oíd la palabra de Jehová; así ha dicho Jehová: Mañana a esta hora se dará a vender en la puerta de Samaria cuatrocientos siclos de harina, y seis medidas de cebada por un siclo.” — 2 Reyes 7:1
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1. ¿Qué dijo Eliseo que sucedería al día siguiente en la puerta de Samaria?
2. ¿Por qué huyó el ejército arameo y dejó su campamento desierto?