El comienzo:
Asiria, bajo el rey Senaquerib, avanza sobre Judá y captura ciudades fortificadas, poniendo en peligro a Jerusalén. Desde fuera de la ciudad, el portavoz asirio pronuncia un mensaje público destinado a quebrantar la moral, instando a la rendición. Se burla de la confianza de Judá en el SEÑOR y asegura que ningún dios de las naciones ha podido detener a Asiria.
El desarrollo:
Ezequías responde buscando al SEÑOR en vez de contestar las burlas asirias con propaganda política. Envía palabra al profeta Isaías y luego va al templo, tendiendo la carta amenazadora delante de Dios en oración. Ezequías pide al SEÑOR que libre a Jerusalén para que todos los reinos conozcan que el SEÑOR es el único Dios. Por medio de Isaías, Dios responde que Senaquerib no entrará en la ciudad, no disparará allí flecha ni edificará contra ella un terraplén.
El desenlace:
Aquella noche, el SEÑOR hiere al ejército asirio, y Senaquerib se retira. Regresa a Nínive, y después es muerto por sus propios hijos mientras adora en el templo de su dios. Jerusalén queda a salvo, y la narrativa concluye destacando que la liberación vino por la palabra y el poder de Dios, no por la fuerza de Judá.
Este relato presenta al SEÑOR como el Dios vivo que reina sobre las naciones y no es comparable con ídolos hechos por mano humana. La oración de Ezequías enmarca la crisis de Judá dentro de los propósitos del pacto de Dios: la liberación se busca no solo para la supervivencia, sino para la vindicación pública del nombre de Dios. La historia también enfatiza la fidelidad de Dios para defender a Jerusalén conforme a su promesa y su capacidad para salvar por medios que trascienden la estrategia humana, mostrando que el poder arrogante es en última instancia responsable ante Dios.
Las inscripciones y relieves reales asirios (notablemente de Lachish) representan las campañas de Asiria en Judá y su guerra de asedio, concordando con la descripción bíblica de devastación general fuera de Jerusalén. Estas fuentes ilustran el uso practicado del imperio del recurso a la intimidación — discursos públicos, presión psicológica y afirmaciones de invencibilidad — métodos que se reflejan en el discurso del Rabshakeh.
"Oh Jehová nuestro Dios, líbranos, y hágase tu nombre glorioso, para que sean enaltecidos y reverenciados todos los reinos de la tierra; y sepan que sólo tú eres Jehová." — 2 Reyes 19:19
Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.
1. ¿Qué hizo Ezequías con la carta amenazadora del rey asirio?
2. Según el mensaje transmitido por Isaías, ¿qué NO haría Senaquerib con Jerusalén?