El principio:
Un hombre adinerado de posición social se acerca a Jesús y pregunta qué buena obra debe hacer para heredar la vida eterna. Jesús lo dirige a Dios como la norma de bondad y lo remite a los mandamientos. El hombre afirma haber guardado esos mandamientos y pregunta qué le falta aún.
El desarrollo:
Jesús le dice que si quiere ser perfecto, debe vender sus bienes, dar a los pobres y seguirle. El hombre se entristece y se va, porque posee muchas riquezas. Entonces Jesús enseña a sus discípulos que las riquezas pueden convertirse en un obstáculo espiritual, usando imágenes vívidas para mostrar lo difícil que es para los ricos entrar en el reino de Dios. Los discípulos se asombran y preguntan quién, entonces, puede salvarse.
El desenlace:
Jesús responde que lo que es imposible para los hombres es posible para Dios. Pedro habla en nombre de los discípulos sobre dejarlo todo para seguir a Jesús, y Jesús promete que los que sacrifiquen por causa de Él recibirán mucho más y heredarán la vida eterna. Concluye con un tema de inversión: “muchos primeros serán postreros, y los postreros primeros.”
Este encuentro muestra que la vida eterna no se gana por una lista de obras, sino que se recibe mediante una lealtad total a Dios, expresada en seguir a Jesús. Jesús expone cómo la riqueza puede funcionar como una confianza rival, revelando la demanda más profunda de la ley: amor a Dios sobre todas las cosas y amor al prójimo en misericordia concreta. La historia también enfatiza la gracia divina: la salvación es en última instancia obra de Dios, a la vez que afirma que el verdadero discipulado puede requerir una entrega costosa. El llamado de Jesús a “sígueme” lo sitúa en el centro de la invitación del reino y revela la verdadera lealtad del corazón.
En la sociedad judía del Segundo Templo, la riqueza a menudo señalaba honor y a veces se veía como evidencia del favor divino. La advertencia de Jesús de que las riquezas pueden impedir la entrada al reino de Dios habría sonado, por tanto, como un shock, lo que ayuda a explicar la sorpresa de los discípulos y su urgente pregunta: “¿Quién, pues, podrá salvarse?”
“Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es possible.” — Mateo 19:26
Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.
1. ¿Qué le preguntó el hombre rico a Jesús cuando se le acercó?
2. ¿Cómo respondió el hombre después de que Jesús le dijo que vendiera sus bienes, los diera a los pobres y le siguiera?