Enseñanza central:
Jesús contrasta a un hombre rico que vive en la autosatisfacción con Lázaro, un pobre que sufre y yace a su puerta. Tras la muerte, sus situaciones se invierten: Lázaro es consolado junto a Abraham, mientras que el rico sufre tormento. La parábola enseña que la posición terrenal no es un signo confiable del favor de Dios, que la negligencia hacia los necesitados es espiritualmente mortal, y que la cuestión decisiva es responder a la Palabra revelada de Dios en esta vida. La advertencia culmina en una afirmación sobria: aquellos que rechazan “Moisés y los profetas” (las Escrituras) no se convencerán ni siquiera por señales extraordinarias.
Elementos clave o argumento:
En el habla judía, “el seno de Abraham” (Lucas 16:22) evoca la imagen de ser acogido en un lugar de honor y consuelo en un banquete con el patriarca—un modismo para el reposo y compañerismo entre los justos. Este trasfondo ayuda a los lectores a ver el contraste: Lázaro no está simplemente “mejor,” sino que es recibido en una comunión honorífica, mientras que el rico queda afuera, en desgracia y angustia.
“Si no oyeren a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán si alguno resucitare de entre los muertos.” — Lucas 16:31
Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.
1. Después de la muerte, ¿qué les sucede a Lázaro y al hombre rico en la historia?
2. Según la advertencia destacada en la historia, ¿qué no persuadirá a las personas que rechazan a Moisés y a los profetas?