Comienzo:
Coré, un levita, se unió con Datán y Abiram de la tribu de Rubén, junto con 250 personajes prominentes de la comunidad, para oponerse a Moisés y Aarón. Acusaron a Moisés y a Aarón de ensalzarse a sí mismos y afirmaron que toda la congregación era santa. Moisés respondió poniendo el asunto delante de Jehová, proponiendo una prueba con incensarios e incienso para mostrar a quién había elegido Dios.
Desarrollo:
Moisés confrontó a Datán y Abiram, quienes rechazaron su citación y lo acusaron de no haber conducido a Israel a una buena tierra. Al día siguiente Coré reunió a la asamblea contra Moisés y Aarón a la puerta del tabernáculo, donde se manifestó la gloria de Jehová. Dios anunció juicio, y Moisés instruyó al pueblo para que se apartara de las tiendas de Coré, Datán y Abiram. La tierra se abrió y tragó las casas de Datán y Abiram, y fuego de Jehová consumió a los 250 hombres que ofrecían incienso.
Conclusión:
Al día siguiente la congregación se quejó de que Moisés y Aarón habían “matado al pueblo de Jehová”, y se desató una plaga. Moisés dijo a Aarón que tomara un incensario y hiciera expiación, y Aarón estuvo “entre los muertos y los vivos” hasta que la plaga cesó. Para confirmar el sacerdocio de Aarón, los líderes de las tribus llevaron varas al tabernáculo, y la vara de Aarón retoñó, floreció y produjo almendras: la señal de Dios de que había elegido el sacerdocio aarónico.
Este relato se centra en la santidad de Dios y en su derecho a designar líderes y ordenar el culto dentro de su pueblo del pacto. La rebelión no fue meramente política; puso en tela de juicio a los mediadores elegidos por Dios (Moisés como líder del pacto y Aarón como sacerdote) y consideró el acceso sagrado como un derecho humano. El juicio de Dios muestra que el acercarse a Él por cuenta propia es peligroso, mientras que la detención de la plaga mediante la intercesión sacerdotal subraya la provisión divina de mediación y expiación para la comunidad. La vara que retoña además recalca que la autoridad sacerdotal legítima es dada por Dios y confirmada por su acción más que por la aprobación popular.
En el antiguo Oriente Próximo, el incienso y los incensarios estaban estrechamente vinculados al servicio sacerdotal en los templos. Números 16 refleja esta realidad cultural más amplia: ofrecer incienso era un marcador reconocido del privilegio sacerdotal, lo que explica por qué el conflicto se centró en los incensarios, un acto que públicamente ponía a prueba quién estaba autorizado para desempeñar las funciones sagradas en el santuario.
“El varón que yo escoja será el que tenga la vara florecida.” — Números 17:5
Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.
1. ¿Qué señal confirmó que Dios había elegido el oficio sacerdotal de Aarón?
2. ¿Cómo se detuvo la plaga después de que la congregación se quejó contra Moisés y Aarón?