El encuentro:
Jairo se postra a los pies de Jesús y le ruega con urgencia que vaya y ponga las manos sobre su hija para que sea salva y viva. Jesús va con él mientras la multitud lo sigue (Marcos 5:22–24). Tras el aviso de la muerte de la niña, Jesús le dice a Jairo: “No temas, cree solamente” (Marcos 5:35–36).
La intervención divina:
En la casa, Jesús permite que sólo Pedro, Santiago y Juan le acompañen, junto con el padre y la madre de la niña. Echa fuera a los que estaban llorando, toma a la niña de la mano y dice: “Talitha cumi,” que Marcos traduce: “Niña, a ti te digo: Levántate” (Marcos 5:37–41).
El resultado inmediato:
La niña se levanta inmediatamente y camina (se la describe como de doce años). Los presentes quedan “completamente asombrados.” Jesús les manda que le den algo de comer y ordena que nadie lo sepa (Marcos 5:42–43).
Este milagro revela la autoridad de Jesús sobre la muerte, mostrando que aun cuando la ayuda humana termina (“¿para qué molestas más al Maestro?”), su palabra sigue siendo eficaz y vivificadora (Marcos 5:35–41). La resurrección es una señal de su identidad mesiánica y autoridad divina, llamando a la fe (“cree solamente”) y demostrando que su presencia revierte la pérdida última por su mandato (Marcos 5:36, 41–42).
Marcos conserva las palabras arameas de Jesús “Talitha cumi” y las traduce inmediatamente para los lectores (Marcos 5:41). Este detalle lingüístico subraya el carácter de testimonio presencial del relato y destaca la sencillez y la contundencia del mandato de Jesús que vence a la muerte.
“Entonces, tomándola de la mano, le dijo: Talitha cumi; que traducido quiere decir: Niña, a ti te digo: Levántate.” — Marcos 5:41
Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.
1. ¿Qué le dijo Jesús a Jairo después de que los mensajeros informaron que la niña había muerto?
2. ¿Qué tres discípulos permitió Jesús que le acompañaran a la casa con los padres de la niña?