El comienzo: Al acercarse la Pascua, Jesús continuó enseñando en Jerusalén mientras la atención pública en torno a él se intensificaba. Los sumos sacerdotes de Israel y otros líderes temían disturbios y la pérdida de control, especialmente durante la multitudinaria temporada de la fiesta. Empezaron a buscar la manera de arrestar a Jesús en secreto y eliminarlo sin provocar un motín.
El desarrollo: Los líderes se reunieron para planear el arresto y la muerte de Jesús, con la intención de actuar “a escondidas” y en un momento que minimizara la reacción pública. En ese contexto, Judas Iscariote—uno de los Doce—fue a los sumos sacerdotes y se ofreció a entregarles a Jesús. Ellos aceptaron pagarle dinero (especificado en Mateo como treinta piezas de plata) y comenzaron a buscar una oportunidad para prender a Jesús cuando estuviera separado de las multitudes.
El final: A partir de ese momento, Judas vigiló el momento oportuno para traicionar a Jesús. El complot del liderazgo ganó un acceso directo desde dentro a los movimientos y rutinas de Jesús. El escenario quedó listo para el arresto de Jesús durante el período de la Pascua, conduciendo a su juicio y crucifixión.
Este episodio muestra cómo los planes humanos y la traición pueden entrelazarse con el propósito redentor de Dios sin eximir de culpa a los implicados. La muerte inminente de Jesús no se presenta como accidental; avanza hacia el contexto de la Pascua, donde los temas del sacrificio, la liberación y el pacto son centrales. La historia subraya el rechazo creciente de Jesús por parte de muchos líderes, aun cuando el plan de Dios progresa hacia la expiación y la salvación mediante el sufrimiento y la muerte de Cristo.
La Pascua atraía multitudes a Jerusalén, y las autoridades romanas estaban alerta ante cualquier disturbio. En ese entorno, los líderes judíos tenían fuertes incentivos políticos para evitar un alboroto público, lo que ayuda a explicar su deseo de un arresto discreto. “Treinta piezas de plata” evoca un lenguaje bíblico más antiguo sobre compensación y valoración (cf. Éxodo 21:32), subrayando la sombría ironía de poner un precio a Jesús.
“¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré?” — Mateo 26:15
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1. ¿Por qué los sumos sacerdotes y otros líderes quisieron arrestar a Jesús en secreto durante la Pascua?
2. ¿Qué ofreció hacer Judas Iscariote cuando fue a los sumos sacerdotes?