El comienzo:
Después de que el evangelio comienza a difundirse más allá de Jerusalén, un ángel dirige a Felipe a tomar un camino desierto que conduce al sur desde Jerusalén hacia Gaza. Allí Felipe se encuentra con un eunuco etíope, un alto funcionario que servía a la reina de los etíopes, que regresaba de adorar en Jerusalén. El hombre está leyendo en voz alta del profeta Isaías mientras viaja en su carroza.
El desarrollo:
El Espíritu Santo impulsa a Felipe a acercarse a la carroza e iniciar conversación con el viajero. Felipe pregunta si entiende lo que está leyendo, y el funcionario admite que necesita guía. El pasaje proviene de la sección del “Siervo sufriente” de Isaías, y el eunuco pregunta si el profeta habla de sí mismo o de otra persona. Empezando por esa Escritura, Felipe explica las buenas nuevas acerca de Jesús, mostrando cómo la profecía se cumple en el sufrimiento y la exaltación de Cristo.
El final:
Al encontrar agua, el eunuco pide ser bautizado, expresando fe, y Felipe lo bautiza. Inmediatamente después, el Espíritu transporta a Felipe, y el eunuco continúa su camino gozoso. Felipe es hallado en Azoto y continúa predicando por las ciudades hasta llegar a Cesarea.
Este relato destaca la iniciativa de Dios al llevar el evangelio a quienes están fuera de las fronteras y de las barreras sociales de Israel, guiando la evangelización por medio de las Escrituras y del Espíritu. El encuentro del funcionario etíope se centra en Cristo: el Siervo prometido de Isaías se interpreta como Jesús, cuyo sufrimiento asegura la salvación. El bautismo sigue a la confesión de fe, representando la incorporación al pueblo de Dios no por etnia o estatus, sino por la confianza en Jesús y la recepción del evangelio.
El eunuco etíope es descrito como un funcionario de alto rango encargado de un tesoro real, lo que refleja cómo los estados antiguos colocaban administradores de confianza sobre las finanzas. Su posesión de un rollo de Isaías indica tanto riqueza como acceso a las Escrituras judías entre algunos “temerosos de Dios” gentiles o adoradores relacionados con la vida religiosa de Jerusalén, encajando con la representación en Hechos del evangelio que se desplaza por rutas de peregrinación y comercio ya existentes.
“¿Cómo podré entender, si alguno no me enseñare?” — Hechos 8:31
Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.
1. ¿Quién le indicó a Felipe que tomara el camino del desierto que iba hacia el sur desde Jerusalén rumbo a Gaza?
2. ¿Qué pidió hacer el eunuco etíope cuando llegaron al agua?