El comienzo:
Pablo llegó a Atenas y se preocupó profundamente por la multitud de ídolos de la ciudad. Discutía en la sinagoga con los judíos y con los gentiles temerosos de Dios, y también hablaba diariamente en el mercado con los que por allí se encontraban.
El desarrollo:
Algunos filósofos epicúreos y estoicos entablaron diálogo con Pablo y lo llevaron al Areópago para que explicase su doctrina acerca de “Jesús y la resurrección”. Pablo comenzó reconociendo la religiosidad de los atenienses y se refirió a un altar “al dios desconocido”, usándolo como punto de partida para proclamar al Dios Creador que no habita en templos hechos por manos y que no es servido como si necesitara algo. Enseñó que Dios hizo a todas las naciones, determinó sus tiempos y límites, y está cerca de todos, aun cuando sus propios poetas dijeron que la humanidad es linaje de Dios. Pablo entonces confrontó la idolatría y declaró que Dios ahora manda a todos los hombres a que se arrepientan, porque ha establecido un día en el cual juzgará al mundo por medio del hombre que designó, habiéndolo resucitado de los muertos.
El final:
Cuando oyeron acerca de la resurrección de los muertos, algunos se burlaban, mientras que otros dijeron que oírían más sobre eso. Pablo se fue de allí, pero algunos creyeron, entre ellos Dionisio el areopagita y una mujer llamada Damaris, además de otros.
Este episodio muestra el evangelio dirigiéndose a una cultura pluralista sin cambiar sus reivindicaciones centrales. Pablo proclama al único Dios Creador como Señor sobre todos los pueblos y la historia, confronta la idolatría como una distorsión del verdadero culto y presenta el arrepentimiento como el llamado universal de Dios. La resurrección de Jesús se erige como la confirmación pública de Dios del juicio venidero y de la autoridad de Cristo, haciendo que el mensaje no sea meramente filosófico sino redentor y decisivo.
“El Areópago” se refiere tanto a un prominente peñasco en Atenas como a un influyente consejo cívico asociado a él. Hechos refleja con precisión a Atenas como un centro de debate público e indagación filosófica, donde nuevas enseñanzas podían ser examinadas en contextos formales o semi-formales, incluyendo la discusión de reivindicaciones religiosas.
“El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, este, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos;” — Hechos 17:24
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1. ¿Por qué Pablo se angustió profundamente cuando llegó a Atenas?
2. ¿Cuáles fueron algunas reacciones cuando los oyentes oyeron acerca de la resurrección de los muertos?