Enseñanza central:
Jesús presenta a los líderes de Israel como administradores que se negaron a dar a Dios lo que le corresponde—especialmente el honor debido a sus mensajeros y, culminantemente, a Su Hijo. La parábola revela tanto la paciencia de Dios (enviar siervos repetidamente) como Su justicia inquebrantable (juicio sobre el rechazo persistente y violento). También anuncia un punto de inflexión decisivo: el reinado salvífico de Dios no será monopolizado por un liderazgo infiel sino entregado a un pueblo que produzca su “fruto” adecuado (respuesta fiel y obediencia).
Elementos clave o argumentación:
En la Judea del siglo I, la propiedad ausente y el arrendamiento agrícola eran comunes. Los arrendatarios trabajaban una viña a cambio de una parte de la cosecha. Negarse a pagar lo debido—y atacar a los representantes del propietario—se comprendería como una rebelión violenta e intento de apropiación de la finca, haciendo evidente la culpabilidad de los arrendatarios para los oyentes de Jesús.
"La piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo." — Mateo 21:42
Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.
1. En la parábola, ¿a quién representa el 'hijo amado'?
2. Según el mensaje de la parábola, ¿qué hará Dios con la viña cuando los arrendatarios lo rechacen?