Enseñanza central: Jesús confronta a los líderes religiosos que públicamente profesan lealtad a Dios pero resisten Sus propósitos cuando éstos llegan por medio de Juan el Bautista y del propio Jesús. La parábola enseña que el compromiso verbal no es la medida de la fidelidad; más bien, el arrepentimiento que conduce a la obediencia es lo que alinea a una persona con la voluntad de Dios. También revela la sorprendente misericordia de Dios: los que son ampliamente considerados como fracasos morales pueden entrar en el reino antes que los “religiosos” de cara exterior cuando se arrepienten de verdad.
Elementos clave o argumento:
En el contexto de Jesús, que un hijo se dirigiera respetuosamente a su padre (“señor”) implicaba fuertes expectativas de honor y obediencia. La parábola aprovecha esa norma social: lo sorprendente es que la cortesía y la ortodoxia verbal puedan coexistir con la desobediencia, mientras que una negativa deshonrosa puede ser revertida por el arrepentimiento posterior—lo que subraya que Dios evalúa las respuestas por la verdad y la acción, no por la apariencia.
“De cierto os digo, que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios.” — Mateo 21:31
Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.
1. En la parábola, ¿qué mandó el padre a sus hijos que hicieran?
2. Según la declaración de Jesús citada en Mateo 21:31 (RVR1960), ¿quién entra en el reino de Dios antes que los dirigentes religiosos?