La parábola del fariseo y el publicano

Contexto y Antecedentes

  • Referencia Bíblica Principal: Lucas 18:9–14
  • Autor / Hablante: Jesucristo (según lo registra Lucas)
  • Audiencia Original: Aquellos que “confiaban en sí mismos que eran justos, y menospreciaban a los demás” (Lucas 18:9), con los discípulos y oyentes presentes
  • Tema Central: Dios declara justos (justifica) a los arrepentidos que suplican misericordia, no a los autosuficientes que confían en su propia justicia.

💡 Significado e Interpretación

Enseñanza central:
Esta parábola confronta la autojustificación y revela la actitud del corazón que corresponde a la justificación ante Dios. El fariseo presenta sus logros religiosos y su comparación moral como motivo de confianza, pero su oración está centrada en sí mismo y marcada por el desprecio hacia los demás. El publicano, en cambio, no ofrece currículum—sólo una súplica por misericordia—demostrando arrepentimiento y dependencia de Dios. La conclusión de Jesús tiene peso doctrinal: el publicano “descendió... justificado” (Lucas 18:14). El punto no es que las prácticas religiosas sean inherentemente malas, sino que no pueden funcionar como base para la justificación ante Dios. La verdadera justicia se recibe como misericordia, no se reclama como mérito.

Elementos clave o argumento:

  • Dos oraciones, dos fundamentos:
    • La confianza del fariseo descansa en el desempeño (“Ayuno… doy…”).
    • La confianza del publicano descansa en la misericordia de Dios (“Dios, sé propicio a mí, pecador”).
  • Un volteo en el veredicto de Dios:
    Jesús invierte las suposiciones socioreligiosas esperadas: el que estaba por fuera sale justificado, mientras que el que estaba dentro no.
  • Un principio universal declarado por Jesús:
    “porque cualquiera que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” (Lucas 18:14). La humildad aquí no es mera baja autoestima sino una evaluación honesta de uno mismo ante Dios que resulta en arrepentimiento y fe.

Aplicación práctica

  • Ora con honestidad, no para hacerte publicidad: Permite que la confesión y la dependencia de la gracia formen la oración más que la comparación, la reputación o llevar la cuenta espiritual.
  • Trata a los demás sin desprecio: La autojustificación a menudo se manifiesta socialmente (desdén, superioridad, juicio severo). La persona justificada está liberada para mostrar humildad y misericordia hacia los demás.
  • Ancla la seguridad en la misericordia de Dios: Las disciplinas espirituales son dones buenos, pero son frutos de la fe, no la base de la aceptación ante Dios. Busca la justicia como algo que Dios concede, no como algo que manipulas.

Perspectiva histórica y cultural

En la sociedad judía del siglo I, los fariseos eran ampliamente respetados por su estricta devoción a la Ley y la tradición, mientras que los publicanos eran comúnmente despreciados como colaboradores de Roma y a menudo asociados con la avaricia y la injusticia. La declaración de Jesús de que el publicano fue “justificado” habría sido sorprendente, destacando que el veredicto de Dios depende del arrepentimiento y la misericordia más que del estatus social o el prestigio religioso.


Versículo clave para memorizar

“Dios, sé propicio a mí, pecador.” — Lucas 18:13

Quizzes

Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.

1. Según la conclusión de Jesús en la parábola, ¿quién bajó a su casa justificado?

2. ¿Qué suplicó el publicano en su oración?