Enseñanza Central:
Jesús responde a una pregunta legal (“¿Qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?”) presionando al interlocutor hacia el corazón de la ley de Dios: el amor a Dios y al prójimo (Lucas 10:27). Cuando el intérprete intenta estrechar el mandato (“¿Y quién es mi prójimo?”), Jesús lo amplía de manera decisiva. La parábola enseña que “prójimo” no es simplemente una categoría para definir, sino un llamado a encarnarlo—especialmente hacia los vulnerables y los excluidos socialmente. La misericordia no es una piedad opcional; es la expresión apropiada de una vida alineada con la voluntad de Dios.
Al mismo tiempo, la parábola no presenta la misericordia como un medio para ganar la salvación por obras. En su contexto, Jesús expone cómo los enfoques autojustificatorios de la ley pueden eludir sus verdaderos requerimientos. La historia funciona tanto como revelación (cómo es el amor de Dios) como confrontación (cuán fácilmente la identidad religiosa puede coexistir con la falta de amor).
Elementos clave o argumento:
Judíos y samaritanos tenían una hostilidad de larga data arraigada en conflictos históricos, étnicos y religiosos. Al convertir a un samaritano en el modelo de amor al prójimo, Jesús confronta deliberadamente el prejuicio y muestra que la misericordia cumple la intención de la ley más verdaderamente que el estatus o la proximidad religiosa.
“¿Cuál de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los salteadores?” — Lucas 10:36
Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.
1. ¿Qué pregunta le hizo el abogado a Jesús que dio pie a la enseñanza de la parábola?
2. Según el versículo clave para memorizar, ¿qué pregunta hace Jesús acerca de las tres personas en la historia?