El comienzo:
Durante la enseñanza de Jesús en Jerusalén, Él se sentó cerca del tesoro del templo y observó a la gente depositar dinero en las cajas de la ofrenda. Muchos de los ricos contribuyeron con grandes sumas que llamaban la atención de los presentes.
El desarrollo:
Una viuda pobre se acercó y echó dos pequeñas monedas de cobre —en conjunto de muy poco valor. Jesús llamó a sus discípulos para que prestaran atención a lo que acababa de suceder. Explicó que, en la evaluación de Dios, su ofrenda fue mayor que todas las demás.
El final:
Jesús aclaró la razón: los demás dieron de su abundancia, pero la viuda dio de su pobreza. Su don representó dependencia total, porque entregó "todo lo que tenía para vivir". La escena termina con la enseñanza pública de Jesús que modela cómo sus seguidores deben entender la verdadera devoción.
Este relato revela que la evaluación de Dios sobre la adoración no se basa en la magnitud visible, sino en el corazón y en el costo de la devoción. Jesús afirma la ofrenda de la viuda como un acto genuino de confianza, contrastando la dependencia sacrificial con un dar que no exige entrega. Dentro del contexto más amplio del templo, la historia subraya que la fidelidad del pacto se mide por la integridad delante de Dios más que por la apariencia pública, y anticipa la crítica más amplia de Jesús hacia prácticas religiosas que pueden pasar por alto a los vulnerables.
En el templo de Jerusalén, las ofrendas se depositaban en receptáculos designados a menudo asociados con el área del "tesoro". Marcos identifica la ofrenda de la viuda como dos lepta (griego: λεπτά), monedas de cobre muy pequeñas; juntas equivalían a un quadrans, una moneda romana de pequeña denominación. El detalle subraya lo económicamente insignificante que era la suma—lo que hace aún más llamativa la valoración espiritual que Jesús hace de ella.
"Esta pobre viuda echó más que todos los que echaban en el arca." — Marcos 12:43
Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.
1. ¿Dónde estaba sentado Jesús cuando observó a la gente echar dinero en las cajas de ofrendas?
2. ¿Qué dijo Jesús que hacía que la ofrenda de la viuda fuera mayor que las de los demás a los ojos de Dios?