El sueño de Nabucodonosor del gran árbol y su locura

Contexto y situación

  • Referencia bíblica principal: Daniel 4:1–37
  • Periodo histórico: Exilio babilónico (era del Imperio Neobabilónico)
  • Ubicación geográfica: Babilonia (corte real y reino)
  • Personajes clave: Nabucodonosor II, Daniel (Belt-sasar), «vigilante»/santo (en el sueño)

La narrativa

El principio:
Nabucodonosor, rey de Babilonia, relata un sueño perturbador y convoca a los sabios para que lo interpreten, pero ninguno puede dar una respuesta. Traen a Daniel, y el rey describe un gran árbol en medio de la tierra que creció inmenso y visible hasta los confines de la tierra, proporcionando alimento y refugio a muchos.

El desarrollo:
En el sueño, un «vigilante», descrito como un santo, ordena que el árbol sea cortado, dejando sólo el tocón ligado con hierro y bronce. El decreto declara que la mente del sujeto será mudada de humana a animal y que sobre él pasarán “siete tiempos”, para que los vivientes sepan que el Altísimo reina sobre los reinos y los da a quien él quiere. Daniel explica que el árbol representa a Nabucodonosor y su vasto dominio, y que el juicio significa que el rey será arrebatado de la sociedad humana para vivir como un animal hasta que reconozca la soberanía de Dios. Daniel insta al rey a apartarse de sus iniquidades y a mostrar misericordia, con la esperanza de alivio del juicio anunciado.

El final:
Aproximadamente doce meses después, mientras Nabucodonosor se jacta de Babilonia y atribuye su poder y majestad a sí mismo, se cumple la sentencia: es humillado, pierde la razón y vive en condición semejante a la de las bestias hasta que pasan los tiempos señalados. Cuando vuelve su entendimiento, alza sus ojos al cielo, bendice al Altísimo y reconoce el dominio eterno de Dios. Su honor real y su reino son restaurados, y públicamente alaba a Dios como justo y capaz de humillar a los soberbios.


Significado teológico

Este relato destaca la soberanía de Dios sobre los gobernantes y los imperios, mostrando que el poder humano está sujeto al Altísimo, quien concede la autoridad y puede quitarla. El juicio no es meramente punitivo, sino revelador: para que los vivientes reconozcan el dominio de Dios; y conduce a la restauración cuando Nabucodonosor reconoce la supremacía divina. En el contexto del Exilio, la historia anima a Judá desplazada con la idea de que la potencia babilónica no es definitiva; Dios sigue siendo rey sobre la historia y puede humillar el orgullo imperial mientras preserva sus propósitos.


Perspectiva histórica y cultural

En la ideología real del antiguo Cercano Oriente, los reyes a menudo se representaban como soberanos favorecidos divinamente sobre el mundo, y las obras monumentales se celebraban públicamente como pruebas de legitimidad. El énfasis de Daniel 4 en un rey que se jacta de sus logros encaja en ese contexto cultural, mientras que el símbolo del árbol evoca la imagen tradicional de un gobernante o reino como un árbol vivificante que cobija a los pueblos bajo sus ramas.


Verso clave para memorizar

“Ahora yo, ¡oh rey Nabucodonosor, alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo; porque todas sus obras son verdad, y sus caminos justicia; y él puede abatir a los que andan en orgullo.” — Daniel 4:37

Quizzes

Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.

1. En el sueño de Nabucodonosor, ¿qué se mandó que quedara después de que se cortara el gran árbol?

2. ¿Qué hizo Nabucodonosor cuando su entendimiento volvió después del tiempo señalado?