Enseñanza central: Pablo reprende a los corintios porque sus reuniones—especialmente la comida ligada a la Cena del Señor—reforzaban la división en vez de proclamar a Cristo. La Cena no es mera devoción privada ni comida ordinaria; es un acto concursal de recuerdo y proclamación centrado en el cuerpo y la sangre de Jesús “por vosotros” (vv. 24–25). Recibirla “indignamente” es tratar el signo sagrado con ligereza y actuar sin el debido respeto a lo que significa: la muerte sacrificial de Cristo y el único cuerpo de creyentes formado por ella (vv. 27–29). Por eso, los creyentes deben examinarse, arrepentirse de una participación divisiva o hipócrita, y “discernir el cuerpo”, para que la iglesia se reúna “para bien” y no “para mal” (vv. 17–18, 28).
Elementos clave o argumento:
En la iglesia primitiva, la Cena del Señor a menudo se celebraba en conexión con una comida comunitaria. En la sociedad estratificada de Corinto, los miembros más acomodados podían llegar antes o traer mejor comida, dejando a los creyentes pobres avergonzados y hambrientos. Pablo insiste en que la comida debe encarnar visiblemente la nueva comunidad del evangelio y no reproducir la jerarquía social (1 Cor 11:21–22).
“Porque todas las veces que comiereis este pan y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.” — 1 Corintios 11:26 (RVR1960)
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1. ¿Qué problema abordó Pablo respecto a la comida de los corintios relacionada con la Cena del Señor?
2. Según la enseñanza descrita, ¿qué proclama celebrar la Cena del Señor?