El escenario inicial:
Joel habla en un contexto de alarma sobre “el día de Jehová,” exhortando al arrepentimiento sincero y prometiendo que Dios puede restaurar lo que el juicio ha arrancado. En ese telón de fondo de advertencia y esperanza, Joel anuncia un don divino venidero: Dios derramará su Espíritu de manera amplia y poderosa.
Las imágenes centrales:
| Symbol | Meaning / Interpretation |
|---|---|
| “I will pour out my Spirit” | Una imagen del don generoso y originador de Dios de su propia presencia capacitadora. El lenguaje de “derramar” comunica abundancia y acción divina (cfr. Ezequiel 36:26–27; Isaías 44:3). |
| “All flesh” | Enfatiza amplitud: la obra del Espíritu no está restringida a una edad, género o estatus social particular dentro del pueblo de Dios. El pasaje destaca inclusión (hijos/hijas; ancianos/jóvenes; siervos). En el Nuevo Testamento, Pedro cita este texto en Pentecostés para explicar la venida del Espíritu sobre los creyentes reunidos (Hechos 2:16–21), mostrando una trayectoria expansiva que alcanza más allá de Israel conforme el evangelio llega a las naciones. |
| Dreams / visions / prophecy | Modos bíblicos estándar por los cuales Dios comunica revelación y guía (Números 12:6). El punto de Joel no es exaltar el misticismo sino prometer una habilitación profética generalizada—Dios haciendo conocer su palabra por medio de su pueblo. |
| Wonders in heavens and earth (sun darkened, moon blood) | Imágenes de estilo apocalíptico que los profetas usan con frecuencia para señalar el terror y la seriedad del “día de Jehová” y la intervención divina en la historia (cfr. Isaías 13:9–10; Ezequiel 32:7–8; Mateo 24:29). Las interpretaciones varían sobre si estas señales son estrictamente literales, simbólicas de convulsión o estratificadas en múltiples cumplimientos. El texto subraya que el juicio y la salvación de Dios son públicos e inequívocos. |
| “Everyone who calls on the name of the LORD” | Una invitación de tono universal a la rescate del pacto: la liberación está ligada a volverse a Jehová con fe y lealtad. Pablo aplica más adelante este versículo a la llamada salvadora del evangelio (Romanos 10:13), subrayando su peso teológico perdurable. |
| “In Mount Zion and in Jerusalem there shall be those who escape” | Sión funciona como el centro bíblico del reinado y la presencia del pacto de Dios. La promesa apunta a la preservación de un remanente por parte de Dios y su compromiso con sus propósitos redentores (cfr. Isaías 2:2–3; Abdías 17). |
Interpretar los símbolos primordialmente a través de las Escrituras mismas, evitando simbolismos modernos o especulativos.
La profecía de Joel combina promesa con urgencia:
Cómo pudo haberlo entendido la audiencia original:
Judá habría escuchado tanto continuidad como sorpresa—continuidad con el patrón divino de levantar profetas y preservar un remanente, y sorpresa por la magnitud del don del Espíritu para hablar y la invitación de alcance mundial para invocar a Jehová. La profecía les asegura que la devastación y el juicio no son la última palabra; Dios pretende renovar a su pueblo y hacer conocer su nombre salvífico.
Perspectiva de cumplimiento (expresada con responsabilidad):
En el antiguo Cercano Oriente, la catástrofe nacional (plaga, hambre, invasión) se interpretaba comúnmente como signo de desagrado divino. Joel emplea ese lenguaje de crisis compartida pero lo ancla en la teología del pacto de Israel: la calamidad se convierte en un llamamiento a volver a Jehová, y la restauración se presenta no sólo como renovación de la cosecha y la seguridad sino como renovación de la presencia divina—el Espíritu de Dios dado en abundancia.
“Y será que todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo.” — Joel 2:32 (RVR1960)
Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.
1. Según la profecía de Joel, ¿sobre quién derramará Dios su Espíritu?
2. ¿Qué dice Joel que sucederá a todo el que invoque el nombre de Jehová?