El comienzo:
Jesús enseña públicamente en el templo, atrayendo multitudes. Los líderes religiosos traen a una mujer acusada de adulterio y la ponen delante de él, enmarcando la situación como una disputa legal. Preguntan qué debe hacerse, presentándolo como una prueba para Jesús.
El desarrollo:
Citan la ley de Moisés respecto al adulterio y presionan a Jesús para que dicte un fallo. Jesús se inclina y escribe en el suelo, luego responde que el que de entre ustedes esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra. Uno por uno, los acusadores se van, comenzando por los más ancianos, hasta que sólo quedan Jesús y la mujer.
El final:
Jesús pregunta a la mujer dónde están sus acusadores y si alguno la ha condenado. Cuando ella responde que nadie lo ha hecho, Jesús dice que tampoco la condena. Luego le dice que se vaya y que no pelee más.
Este relato destaca la autoridad de Jesús para desenmascarar la falsa justicia y confrontar el pecado sin abandonar la misericordia. Él no niega la gravedad de la falta ni permite que la ley sea usada como arma para el engaño y la humillación pública. La historia presenta la gracia divina como restauradora: Jesús desestima las acusaciones condenatorias y, al mismo tiempo, llama al pecador a una vida transformada, reflejando el propósito de Dios de salvar y no de destruir.
En el judaísmo del Segundo Templo, los procesos legales requerían testigos creíbles; la Torá también advertía que los testigos debían iniciar la ejecución en casos de pena capital (Deuteronomio 17:6–7). Al desafiar a los acusadores a actuar sólo si están “sin pecado”, Jesús fuerza un ajuste moral y legal, socavando una persecución manipuladora y exponiendo el mal uso de la ley por parte de los líderes en el espacio público del templo.
“El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.” — Juan 8:7
Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.
1. ¿Dónde enseñaba Jesús cuando los líderes religiosos trajeron a la mujer acusada de adulterio?
2. ¿Qué les dijo Jesús a los acusadores antes de que se fueran uno por uno?