El comienzo:
Jesús llega a Jerusalén e ingresa al área del templo, el lugar central del culto y del sacrificio de Israel. En los atrios exteriores encuentra actividad comercial: los que vendían animales y los que cambiaban dinero, vinculados a las ofrendas del templo. La escena presenta una tensión entre la adoración y un ambiente mercantil.
El desarrollo:
Jesús expulsa a los que compraban y vendían e invierte las mesas de los cambistas y los asientos de los que vendían palomas. Prohíbe que se use el recinto del templo como paso para llevar mercancías y enseña públicamente, a partir de las Escrituras, que la casa de Dios está destinada a la oración, no a la explotación. En los Evangelios sinópticos, esta acción provoca que los sumos sacerdotes y los escribas comiencen a buscar la manera de destruirlo, mientras las multitudes se asombran de su enseñanza. En el relato de Juan, las acciones de Jesús suscitan preguntas sobre su autoridad, y él habla del "templo" en relación con su propia muerte y resurrección.
El desenlace:
La oposición de los líderes del templo se intensifica, y el ministerio público de Jesús en Jerusalén pasa a ser objeto de confrontación más abierta. Sin embargo, el pueblo sigue escuchando, y Jesús continúa enseñando. La purificación permanece como una confrontación decisiva en los acontecimientos que conducen hacia su pasión.
La purificación del templo por parte de Jesús revela su autoridad sobre el culto de Israel y su celo por la honra de Dios. Al invocar las Escrituras, expone la contradicción de lucrar con un espacio sagrado e insiste en que el propósito del templo es la comunión con Dios, marcada por la oración reverente y la justicia. El episodio también apunta hacia la obra redentora mayor de Cristo: el conflicto que genera contribuye al camino hacia la cruz, y (especialmente en Juan) Jesús vincula el verdadero acceso a Dios con su propia muerte y resurrección.
El culto del Segundo Templo requería sacrificios aprobados y una moneda relacionada con el templo para ciertas ofrendas, lo que explica la presencia de vendedores de animales y cambistas cerca del templo. La arqueología y fuentes antiguas confirman que el complejo del templo incluía grandes atrios exteriores con mucho tránsito de gente, lo que lo convertía en un lugar natural para dichos servicios; sin embargo, la protesta de Jesús apunta a su corrupción y a la perturbación de la función prevista del templo como lugar de culto.
“Y les dijo: Escrito está: Mi casa será llamada casa de oración; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.” — Mateo 21:13
Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.
1. ¿Qué hizo Jesús con las mesas de los cambistas en los atrios del templo?
2. Según la enseñanza pública de Jesús a partir de las Escrituras, ¿qué debe ser la casa de Dios?