Enseñanza central:
Pablo sitúa 1 Corintios 13 entre su enseñanza acerca de los dones espirituales (cap. 12) y su uso adecuado en el culto (cap. 14) para mostrar que los dones—por más espectaculares que sean—no son el corazón de la vida cristiana. Sin amor, incluso el discurso más impresionante, el conocimiento, la fe, el sacrificio o el ministerio se vuelven vacíos. El amor no es meramente una emoción sino una disposición moldeada por Dios que busca el bien del otro, reflejando el carácter de Dios y el patrón de entrega revelado en Cristo.
Pablo también ubica el amor dentro de un marco de “ya/todavía no”: los dones pertenecen a la misión presente de la iglesia y cesarán cuando los propósitos de Dios alcancen su consumación, pero el amor perdura porque pertenece a la vida eterna de Dios.
Elementos clave o argumento:
Corinto era conocido en el mundo grecorromano por la competencia por el estatus y la autopromoción pública. En ese contexto, los dones espirituales podían convertirse fácilmente en una nueva manera de obtener prestigio. Las repetidas descripciones de Pablo con “no… no… no…” confrontan directamente los comportamientos orientados al honor, redefiniendo la grandeza en la iglesia como amor entregado en lugar de superioridad social o espiritual.
"Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor." — 1 Corintios 13:13
Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.
1. Según la enseñanza de Pablo, ¿qué da verdadero valor a los dones espirituales y a los actos religiosos?
2. ¿Qué conjunto se dice que permanece, siendo el amor el más grande?