The Encounter:
Jesús estaba enseñando, y trajeron a Él a un paralítico que lo llevaban cuatro hombres. Como no pudieron acercarse a Jesús por causa de la multitud, abrieron el techo donde estaba Jesús y lo bajaron, con la cama en que yacía, hasta donde estaba Jesús (Marcos 2:2–4).
The Divine Intervention:
Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: “Hijo, tus pecados te son perdonados.” Los escribas razonaban que esto era blasfemia, pues solo Dios puede perdonar pecados. Jesús, conociendo sus pensamientos, declaró que “el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados,” y luego mandó al paralítico: “A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa.” (Marcos 2:5–11).
The Immediate Result:
El hombre se levantó luego, tomó su lecho y salió delante de todos. La multitud se quedó asombrada y glorificaba a Dios, diciendo que nunca habían visto cosa igual (Marcos 2:12).
Este milagro es una señal de la autoridad divina de Jesús, no solo sobre la enfermedad sino también sobre el pecado. Al vincular la curación visible con la declaración de perdón, Jesús se revela públicamente como el Hijo del Hombre que posee la legítima autoridad de Dios “en la tierra para perdonar pecados” (Marcos 2:10). La curación valida Su afirmación y apunta a Su misión de restaurar a las personas a Dios.
En los Evangelios, el perdón de los pecados se entendía como una prerrogativa divina. La acusación de blasfemia por parte de los escribas refleja la convicción judía del siglo I de que solo Dios perdona; la auto-designación de Jesús como “Hijo del Hombre” remite a la figura de Daniel 7 que recibe autoridad, reforzando la pretensión cristológica del milagro (Marcos 2:7, 10).
“Para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados.” — Marcos 2:10
Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.
1. ¿Por qué hicieron los hombres una abertura en el techo antes de bajar al paralítico hasta Jesús?
2. Después de declarar perdonados los pecados del paralítico, ¿qué le mandó hacer Jesús?