El encuentro:
Mientras Jesús pasaba por Jericó, Bartimeo oye que está presente Jesús de Nazaret y clama, dirigiéndose a Él como “Jesús, Hijo de David.” Aunque muchos lo reprenden y le dicen que guarde silencio, él continúa clamando. Jesús se detiene y lo llama, y Bartimeo se acerca a Jesús.
La intervención divina:
Jesús le pregunta qué quiere que haga por él, y él pide recobrar la vista. Jesús responde con una palabra declarativa: “Vete, tu fe te ha salvado.” (Marcos 10:52). En los relatos paralelos también se enfatizan la compasión y el mandato de Jesús (Mateo 20:34; Lucas 18:42).
El resultado inmediato:
Bartimeo inmediatamente recobra la vista. En Marcos, le sigue a Jesús “por el camino” (Marcos 10:52). En Lucas, le sigue a Jesús, glorificando a Dios, y la gente responde con alabanzas (Lucas 18:43).
Esta sanidad revela la autoridad divina de Jesús sobre la enfermedad y Su identidad como el Mesías prometido: el título de Bartimeo “Hijo de David” confiesa abiertamente la reivindicación regia y mesiánica de Jesús. El milagro funciona como signo de que el Mesías trae restauración y que la fe, dirigida hacia Jesús, responde a Su poder salvífico. El resultado —seguir a Jesús— destaca el discipulado como la respuesta apropiada a la misericordia y autoridad de Cristo.
El título “Hijo de David” es una designación mesiánica enraizada en las promesas del pacto de Dios con David (cf. 2 Samuel 7). En los Evangelios, el uso público de este título enmarca a Jesús no solo como sanador, sino como el rey davídico por medio del cual llega la liberación prometida por Dios.
“Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. E inmediatamente recobró la vista, y le siguió por el camino.” — Marcos 10:52
Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.
1. ¿Qué título usó Bartimeo cuando clamaba a Jesús?
2. ¿Qué ocurrió inmediatamente después de que Jesús le dijo a Bartimeo: «Tu fe te ha salvado»?