El comienzo:
Elcaná viaja regularmente con su familia a adorar y ofrecer sacrificios en Silo, donde está el tabernáculo y Elí sirve como sacerdote. Ana, una de las esposas de Elcaná, no puede tener hijos, y sufre profunda aflicción y humillación por parte de Penina, que tiene hijos. Durante una de las visitas anuales, la angustia de Ana la lleva a buscar al Señor en oración.
El desarrollo:
En Silo, Ana ora en silencio y llora, haciendo un voto de que si Dios le da un hijo, lo consagrará al Señor por todos sus días. Elí inicialmente malinterpreta su oración en silencio y piensa que está ebria, pero Ana le explica su aflicción, y Elí responde con una bendición para que Dios le conceda su petición. Ana parte en paz, y con el tiempo concibe y da a luz un hijo, al que llama Samuel, reconociendo la respuesta de Dios. Cuando el niño es destetado, Ana lo lleva a Silo con ofrendas y cumple públicamente su voto presentando a Samuel para servir delante del Señor bajo Elí.
El desenlace:
Después de consagrar a Samuel, Ana canta una oración de alabanza al Señor, regocijándose en la santidad, soberanía y justicia de Dios. Su cántico declara que el Señor trastorna el orgullo y el poder humanos, exalta a los humildes y establece sus propósitos. La narración cierra con Samuel ministrando delante del Señor en Silo, marcando el comienzo de su servicio de por vida.
La oración y el cántico de Ana presentan a Dios como el Señor viviente que oye a los afligidos y actúa con libertad soberana, no limitado por el estatus o la fuerza humana. Su voto y su cumplimiento subrayan una devoción que responde a la gracia divina: el hijo concedido por Dios es devuelto al servicio de Dios. El cántico también anticipa un horizonte redentor más amplio: el gobierno de Dios sobre la historia incluye juzgar la arrogancia, levantar a los humildes y guiar a su pueblo hacia un liderazgo estable, preparando el camino para la transición de Israel del período de los jueces al tiempo de los reyes.
Silo funciona aquí como el lugar central de adoración de Israel, albergando el tabernáculo y el liderazgo sacerdotal. La peregrinación anual de las familias israelitas a un santuario para sacrificios encaja en el patrón más amplio de la adoración del pacto, donde las familias participaban en ofrendas y comidas comunales; la narración asume este contexto religioso establecido como telón de fondo para la dedicación de Samuel.
“Por este niño oré; y Jehová me dio la petición que le hice.” — 1 Samuel 1:27
Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.
1. ¿Qué voto hizo Ana durante su oración en Silo?
2. ¿Por qué Elí inicialmente malinterpretó a Ana mientras ella oraba?