El comienzo:
Después de su resurrección, Jesús se encuentra con sus discípulos tal como había prometido. Los once van al lugar designado, y aunque le adoran, algunos vacilan con incertidumbre. Jesús se les presenta con autoridad y propósito.
El desarrollo:
Jesús declara que toda autoridad en el cielo y en la tierra le ha sido dada. Comisiona a sus seguidores para que hagan discípulos a todas las naciones—bautizándolos y enseñando a guardar sus mandamientos—y promete su continua presencia. También explica que su muerte y resurrección cumplen las Escrituras y que se predicará arrepentimiento y perdón de pecados en su nombre. Les instruye a que permanezcan hasta que reciban poder desde lo alto, identificando este empoderamiento venidero con el Espíritu Santo.
El final:
Jesús los conduce cerca de Betania y los bendice. Es levantado de ellos y llevado al cielo, y una nube lo recibe fuera de su vista. Dos mensajeros celestiales dicen a los discípulos que Jesús volverá de la misma manera en que fue llevado. Los discípulos regresan a Jerusalén con gozo, adorando y esperando lo que Jesús prometió.
Este evento une la victoria de la resurrección de Jesús con su reinado continuo: el Cristo resucitado posee autoridad universal y envía a sus seguidores como testigos a las naciones. La comisión enmarca la misión de la iglesia como el plan redentor de Dios—proclamando arrepentimiento y perdón por medio del nombre de Jesús, formando una comunidad bautizada y enseñada. La Ascensión afirma que la obra de Jesús no ha terminado sino que ha sido exaltada: Él bendice a su pueblo, reina desde el cielo y promete tanto su presencia como el poder del Espíritu para la misión.
En Hechos, la ascensión de Jesús “en una nube” evoca un símbolo bíblico común de la presencia y gloria de Dios (a menudo vinculado con la revelación divina y la adoración). En el contexto del Judaísmo del Segundo Templo, tal imaginería comunicaba exaltación y vindicación divina más que una mera desaparición, reforzando que la partida de Jesús se entendió como entronización y no como abandono.
"Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones" — Mateo 28:19
Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.
1. ¿Adónde llevó Jesús a los discípulos antes de bendecirlos y ser llevado al cielo?
2. ¿Qué dijo Jesús que le había sido dado?