El comienzo: Moisés permanece en el monte Sinaí, donde recibe las instrucciones del pacto de Dios, incluidas las tablas de piedra de la ley. A medida que pasa el tiempo, el pueblo se inquieta y exige que Aarón les haga “dioses” que vayan delante de ellos. Aarón recoge el oro del pueblo y forma un becerro, y la multitud lo declara como el dios que los sacó de Egipto.
El desarrollo: Los israelitas celebran con sacrificios y una fiesta, apartándose del pacto que habían acordado guardar. En el monte, el SEÑOR le dice a Moisés lo que ha sucedido y habla de juicio, mientras Moisés intercede, apelando a las promesas de Dios y a su reputación entre las naciones. Moisés desciende con las tablas, ve la idolatría y, airado, arroja las tablas, partiéndolas al pie del monte. Destruye el becerro, enfrenta a Aarón y convoca a los leales al SEÑOR para que se pongan de pie con él; los levitas actúan contra la rebelión y muchos mueren.
El final: Moisés vuelve al SEÑOR e intercede por el pueblo, llegando incluso a ofrecerse a sí mismo por ellos, pero Dios hace responsables a los culpables mientras continúa sus propósitos para Israel. Una plaga golpea al pueblo a causa del becerro. Más tarde, por orden de Dios, Moisés talla nuevas tablas, y el pacto se renueva cuando el SEÑOR revela su nombre y carácter—misericordioso y justo—llamando a Israel nuevamente a la adoración fiel.
Este episodio expone la gravedad de la idolatría como una violación directa del pacto de Israel con el SEÑOR, quien los había redimido y reclamado su exclusiva lealtad. La intercesión de Moisés destaca tanto el justo juicio de Dios como su disposición a mostrar misericordia dentro de la relación del pacto. Las tablas quebradas simbolizan la ruptura del pacto mediante el pecado, mientras que la entrega de nuevas tablas subraya el compromiso continuo de Dios con su plan redentor, responsabilizando el pecado pero sosteniendo a su pueblo por gracia.
En el antiguo Cercano Oriente, la imaginería del becerro o toro simbolizaba comúnmente fuerza y fertilidad y se usaba en el arte religioso como pedestal o representación asociada con la deidad. Éxodo presenta a Israel adoptando simbolismo religioso familiar del mundo circundante, pero redirigir la adoración de esta manera se presenta como incompatible con el pacto del SEÑOR, que prohíbe hacer imágenes para la adoración.
“No tendrás dioses ajenos delante de mí.” — Éxodo 20:3
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1. ¿Qué exigieron los israelitas que Aarón fabricara cuando se inquietaron mientras Moisés estaba en el monte Sinaí?
2. ¿Qué hizo Moisés con las tablas de piedra cuando bajó y vio la idolatría en el campamento?