Enseñanza central: En Gálatas 5, Pablo contrasta dos modos de vida: vivir según la “carne” (la naturaleza humana orientada lejos de Dios) y vivir “por el Espíritu” (el Espíritu dado por medio de Cristo). El “fruto del Espíritu” no se presenta como una lista de verificación para ganarse la aceptación de Dios, sino como el resultado moral y relacional de pertenecer a Cristo y andar en el Espíritu. El punto de Pablo es teológico: la justificación es por la fe en Cristo, y el Espíritu dado a los creyentes produce el tipo de vida que la Ley buscaba pero no podía generar únicamente por mandato externo (cf. Gál 3–5).
Elementos clave o argumento:
En Galacia, algunos maestros instaban a los cristianos gentiles a adoptar la circuncisión y marcas de identidad mosaicas como necesarias para tener pleno lugar entre el pueblo de Dios (Gál 5:2–6). Pablo responde que la identidad cristiana se fundamenta en la unión con Cristo y el don del Espíritu, no en marcadores étnicos o en la observancia de la Ley—por lo que la evidencia de pertenencia es el carácter producido por el Espíritu, no meramente el cumplimiento externo.
“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley.” — Gálatas 5:22–23
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1. Según la descripción de Pablo, ¿qué se enumera como parte del fruto del Espíritu?
2. ¿Qué dice Pablo que los creyentes son libres para hacer en Cristo?