Comienzo: Tras el exilio, el rey persa Ciro expide un decreto que permite al pueblo de Judá regresar a Jerusalén y reconstruir la casa de Jehová. Un grupo de exiliados vuelve con utensilios del templo que habían sido llevados de Jerusalén. En Jerusalén, Zorobabel y Josué dirigen a la comunidad mientras comienzan a restaurar el culto público.
Desarrollo: Antes de reconstruir el templo mismo, los exiliados que regresaron reedifican el altar sobre su cimiento y reanudan los sacrificios, incluidos los holocaustos y la celebración de la Fiesta de los Tabernáculos. Reúnen materiales y comienzan a poner los cimientos del templo, provocando tanto gozo como llanto: algunos se alegran por los nuevos comienzos, mientras otros lloran recordando el templo anterior. Surge oposición cuando los dirigentes locales buscan participar y, al ser rechazados, trabajan para desalentar el proyecto e influir sobre los funcionarios persas en contra de él. Por un tiempo la obra se enlentece, pero Dios suscita profetas (notablemente Hageo y Zacarías) para fortalecer al pueblo y que continúen.
Conclusión: Las autoridades persas investigan y se confirma el decreto anterior de Ciro, lo que lleva al rey Darío a ordenar que la reconstrucción continúe y sea apoyada. El templo se completa, se dedica con ofrendas, y los sacerdotes y levitas son establecidos en su servicio asignado. La comunidad retornada celebra la Pascua, marcando la renovación del culto de la alianza centrado en la presencia de Dios entre su pueblo.
Este relato destaca la fidelidad de Dios a sus promesas del pacto: el exilio no pone fin a sus propósitos, y la restauración es, en última instancia, obra suya, aun por medio de gobernantes extranjeros. La reconstrucción del altar y del templo reorienta la vida de Israel hacia el culto, el sacrificio y la santidad, mostrando que la relación renovada con Dios implica tanto perdón como devoción ordenada. El relato también subraya la soberanía de Dios sobre las naciones y la historia, puesto que decretos imperiales e investigaciones sirven para el cumplimiento de la palabra de Dios.
La política imperial persa con frecuencia permitía a pueblos desplazados regresar a sus tierras y restaurar sus santuarios locales, siempre que mantuvieran lealtad y estabilidad. La reconstrucción del templo descrita en Esdras encaja en este contexto administrativo más amplio, donde decretos reales, funcionarios locales y registros de archivo podían determinar si proyectos de construcción estaban autorizados y financiados.
“Y pusieron el altar en su lugar; porque tenían temor de los pueblos de las tierras, y ofrecieron sobre él holocaustos a Jehová.” — Esdras 3:3
Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.
1. ¿Qué decretó Ciro, rey de Persia, después del exilio?
2. ¿Qué rey persa ordenó que la reconstrucción continuara después de que una investigación confirmara el decreto anterior de Ciro?