El escenario inicial:
Ezequiel está en el exilio “en la tierra de los caldeos” cuando los cielos se abren. Se aproxima una teofanía como tormenta: un vendaval, una gran nube, fuego centelleante y un resplandor radiante—una atmósfera que señala majestad divina y asombro.
Las imágenes centrales:
Ezequiel ve:
| Símbolo | Significado / Interpretación |
|---|---|
| Nube de tormenta, fuego y resplandor | Imágenes bíblicas comunes para la autorrevelación de Dios en santidad y poder (cf. Éxodo 19:16–18; Salmos 18:10–15). La aproximación llena de asombro subraya que Dios actúa y habla, no está callado ni ausente. |
| Cuatro seres vivientes (semejantes a querubines) | En Ezequiel 10 estos son identificados con querubines (Ezequiel 10:15, 20). Los querubines están asociados con el trono de Dios y la presencia en el templo (cf. Éxodo 25:18–22; 1 Samuel 4:4). Sus cuatro caras (hombre, león, buey, águila) transmiten la comprehensividad y nobleza de la vida—a menudo entendida como una imagen de los representantes más excelsos de la creación al servicio de Dios. |
| Ruedas “dentro de ruedas”, llenas de ojos | Las ruedas se mueven perfectamente con los seres, enfatizando la movilidad y el gobierno omnividente de Dios (Ezequiel 1:18–21). Los “ojos” sugieren vigilancia y percepción (cf. temas que resuenan en Apocalipsis 4:6–8), sin necesidad de interpretaciones modernizadoras. |
| La expansión (plataforma de aspecto cristalino) | La expansión funciona como una plataforma de trono, evocando imágenes de la creación (cf. Génesis 1:6–8) y reforzando que el Dios que habla es el Creador entronizado sobre todo. |
| Trono y figura semejante a hombre de gloria radiante | Ezequiel usa cuidadosamente lenguaje de “semejanza”, subrayando la trascendencia de Dios mientras afirma una revelación real (Ezequiel 1:26–28). El trono significa realeza y autoridad (cf. Isaías 6:1–5; Daniel 7:9–10). |
| El “Espíritu” que dirige el movimiento | La unidad de seres y ruedas muestra una acción divina intencional: “el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas” (Ezequiel 1:20–21). El gobierno de Dios es ordenado, intencional y sin impedimentos—no confinado a un solo lugar geográfico. |
Interprete los símbolos principalmente a través de la Escritura misma, evitando simbolismos modernos o especulativos.
La visión inaugural de Ezequiel comunica varias verdades entrelazadas:
Dios está presente y es soberano aun en el exilio.
Para los deportados que podrían suponer que Jehová estaba limitado a Jerusalén o derrotado por los dioses de Babilonia, la visión del trono-carro proclama que el reinado de Dios no está confinado al templo. Su gloria puede manifestarse en Babilonia, y su autoridad llega hasta allí.
La santidad de Dios confronta el pecado, y el juicio es real.
El resplandor de fuego y la gloria abrumadora preparan el encargo profético de Ezequiel, quien hablará verdades duras sobre la rebelión de Israel (Ezequiel 2–3). La visión no es solamente consuelo; establece la seriedad de encontrarse con el Santo.
Una base para la esperanza futura: la gloria de Dios no se extingue.
Aunque Ezequiel luego ve la gloria salir del templo en medio del juicio (Ezequiel 10–11), el mismo libro anticipa restauración y el regreso de la presencia de Dios (Ezequiel 43:1–5). Por tanto, la visión funciona dentro de un arco mayor: juicio que conduce a renovación, fundamentado en la realeza de Dios.
Cómo lo habría entendido la audiencia original:
Los exiliados reconocerían que Jehová no está ausente ni impotente. La imaginería les asegura que su Dios de pacto sigue gobernando la historia, aun mediante la disciplina, y que su presencia no está atrapada por la catástrofe política.
Dimensiones cercanas / futuras / tipológicas (sin cronologías especulativas):
En el antiguo Oriente Próximo, los tronos y carros reales eran símbolos de realeza, victoria y poder móvil. La visión de Ezequiel emplea esa imaginería regia para declarar que Jehová es el verdadero Rey—capaz de “moverse” y actuar donde Él quiera. En el exilio, donde los cautivos podían sentirse abandonados y lejos del templo, la imagen del trono-carro comunica con fuerza que el gobierno y la presencia de Dios no están restringidos por la geografía ni por las pretensiones imperiales.
“Tal era el aspecto de la semejanza de la gloria de Jehová. Y cuando lo vi, caí sobre mi rostro, y oí la voz de uno que hablaba.” — Ezequiel 1:28 (RVR1960)
Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.
1. ¿Dónde estaba Ezequiel cuando vio los cielos abiertos y recibió la visión?
2. ¿Qué se encontraba por encima del firmamento en la visión de Ezequiel?