El comienzo:
Después de grandes batallas, Israel posee gran parte de la tierra, pero no todas las zonas están completamente sometidas. Jehová instruye a Josué para que haga que la tierra sea repartida entre las tribus como heredad. Rubén, Gad y la mitad de la tribu de Manasés ya poseen territorio al este del Jordán, según lo convenido anteriormente por medio de Moisés.
El desarrollo:
En Silo, donde está establecido el tabernáculo, Josué y Eleazar supervisan la distribución de la tierra restante al oeste del Jordán. La tierra se asigna por suertes, estableciendo límites y porciones tribales, y resolviendo reclamaciones pendientes. Caleb recibe Hebrón como se le había prometido por su fidelidad, y se hace una provisión especial para la tribu de Leví, que recibe ciudades en lugar de un territorio tribal único. También se designan ciudades de refugio para que los casos de homicidio involuntario tengan debido proceso y protección.
El final:
Cuando se completan los lotes, el propio Josué recibe su heredad, y los levitas reciben sus ciudades entre las tribus. La narración concluye afirmando que Jehová dio a Israel la tierra que prometió a los padres y que su palabra resultó fiel. Israel comienza a habitar los territorios asignados, marcando una transición de la conquista al asentamiento.
La división de la tierra presenta la herencia de Israel como un don de la fidelidad del pacto y no meramente como un logro militar. Al asignar porciones "por suertes" bajo la supervisión sacerdotal, la historia enfatiza la soberanía de Dios y la provisión ordenada para todo el pueblo, incluyendo necesidades vulnerables como la justicia (las ciudades de refugio) y la instrucción en el culto (las ciudades de los levitas). La afirmación final destaca la fiabilidad de las promesas de Dios: la tierra es dada como parte del propósito del pacto para formar un pueblo que viva bajo el gobierno y la bendición de Dios.
En el antiguo Cercano Oriente, las listas de límites y los catálogos de ciudades funcionaban como registros legal-geográficos, ayudando a las comunidades a definir derechos y responsabilidades sobre la tierra. Los repartos detallados de Josué y las listas de ciudades reflejan esta realidad administrativa del asentamiento, donde la herencia estaba ligada a la identidad familiar, la supervivencia económica y el gobierno estable.
“Así dio Jehová a Israel toda la tierra que juró dar a sus padres; y la poseyeron, y habitaron en ella.” — Josué 21:43
Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.
1. ¿Qué tribus ya poseían territorio al este del Jordán antes de que se distribuyera la tierra restante?
2. ¿Qué disposición especial se describe para la tribu de Leví durante la división de la tierra?