El comienzo: Tras la muerte de Salomón, su hijo Roboam fue a Siquem, donde se reunió Israel para confirmarlo como rey. El pueblo, encabezado por Jeroboam, pidió a Roboam que aliviase la pesada carga y los trabajos impuestos durante el reinado de Salomón. Roboam demoró su respuesta para buscar consejo.
El desarrollo: Roboam consultó primero a los consejeros ancianos, quienes le instaron a tratar al pueblo con bondad para que permanecieran leales. Rechazó su consejo y siguió la opinión de los jóvenes consejeros, respondiendo con dureza y prometiendo cargas aun mayores. Las tribus de Israel reaccionaron negándose a la lealtad a la casa de David, declarando, “Id a vuestras tiendas, oh Israel,” y constituyeron por rey a Jeroboam sobre las tribus del norte. Roboam intentó imponer el control mediante Adoram, un oficial encargado de los trabajos forzosos, pero el pueblo lo apedreó, y Roboam huyó a Jerusalén.
El desenlace: Roboam se preparó para luchar y recuperar el reino, pero Dios envió a Semaías para detener la guerra civil, declarando que la división era “de parte de mí”. Roboam y Judá obedecieron y se retiraron. El reino quedó dividido: Judá bajo Roboam, e Israel (las tribus del norte) bajo Jeroboam.
Este relato muestra la soberanía de Dios sobre la historia de Israel: la división del reino ocurre por decisiones humanas—orgullo, gobierno severo y rebelión—pero también cumple la palabra de Dios hablada con anterioridad respecto al juicio sobre la casa de Salomón. La narración subraya el principio del pacto de que los reyes son responsables ante Dios y deben apacentar al pueblo en lugar de explotarlo. Aun en el juicio, Dios restringe la devastación total al prohibir la guerra fratricida, preservando la línea davidica a través de Judá conforme a sus propósitos de pacto continuos.
Siquem fue un lugar tradicional de reunión para ceremonias de pacto y asambleas políticas en la memoria de Israel (vinculado con ceremonias de pacto anteriores), lo que lo convierte en un lugar apropiado para confirmar a un rey y negociar obligaciones. La disputa sobre la “yugo pesado” refleja realidades bien atestiguadas del antiguo Cercano Oriente: los proyectos de construcción reales y la administración a menudo dependían de trabajo en régimen de corvea y tributación, presiones que podían provocar fragmentación política.
“Porque aquel negocio vino de parte de Jehová, para que se cumpliese la palabra que Jehová habló por Ahías de Silo á Jeroboam hijo de Nebat.” — 1 Reyes 12:15
Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.
1. ¿Dónde se reunió Israel para confirmar a Roboam como rey después de la muerte de Salomón?
2. ¿A quién envió Dios para impedir que Roboam luchara por recuperar el reino?