El comienzo:
Tras el largo exilio de Judá, el poder político pasa de Babilonia a Persia. En el primer año de Ciro rey de Persia se emite una proclamación real que permite a los judíos regresar a Jerusalén. El decreto llama específicamente a reedificar “la casa de JEHOVÁ” en Jerusalén.
El desarrollo:
El texto presenta el decreto como acción de Dios: Jehová “movió el corazón” de Ciro para cumplir lo que había sido dicho por medio de Jeremías. Ciro no sólo autoriza el regreso, sino que también facilita apoyo financiero y material por parte de los vecinos; y los que se sintieron movidos de corazón se disponen a ir. Los utensilios del templo que habían sido sacados de Jerusalén son sacados del tesoro real y confiados a Sheshbazzar para que los lleve de regreso.
El final:
Se registra una lista que identifica las familias y los jefes que regresan, mostrando que la restauración es comunitaria y organizada. El grupo que regresa llega a Judá, se establece en sus ciudades y aporta recursos para la reconstrucción. La primera etapa de la restauración queda en marcha: un retorno a la tierra con la reconstrucción del templo como objetivo central.
Esta historia destaca la soberanía de Dios sobre las naciones y los gobernantes, mostrando que decretos imperiales pueden servir a propósitos divinos. El regreso del exilio se presenta como una continuación de la fidelidad del pacto de Dios: el juicio fue real, pero la restauración también lo es. Al centrar el regreso en la reconstrucción del templo, la narrativa enfatiza la renovación del culto y el restablecimiento de la vida orientada en torno a la presencia y las promesas de Dios.
Los gobernantes persas eran conocidos por políticas que permitían a los pueblos desplazados regresar y restaurar templos locales, ayudando a estabilizar el imperio mediante la lealtad regional. El apoyo de Ciro para la repatriación y la restauración del templo encaja en este patrón administrativo persa más amplio, proporcionando un telón de fondo históricamente coherente para el relato bíblico.
“Así dijo Ciro rey de Persia: Jehová, el Dios del cielo, me ha dado todos los reinos de la tierra; y me mandó que le edificase casa en Jerusalén.” — Esdras 1:2
Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.
1. En el primer año de Ciro rey de Persia, ¿qué permitía la proclamación real a los judíos?
2. ¿A quién se le confiaron las vasijas del templo, sacadas del tesoro real, para llevarlas de regreso a Jerusalén?