El comienzo:
Los filisteos e Israel se reúnen para la batalla, enfrentándose a través de un valle. El campeón filisteo Goliat desafía a Israel a enviar a un solo combatiente para un duelo a todo o nada, y los soldados de Israel están atemorizados. David, el hijo menor de Isai, llega al campamento para llevar provisiones a sus hermanos y oye el desafío.
El desarrollo:
David pregunta por la recompensa por vencer a Goliat y habla con confianza de que el Señor puede librar a Israel, aun cuando otros tengan miedo. Saúl cuestiona la capacidad de David, pero David relata cómo Dios le ayudó a proteger sus ovejas de leones y osos. Rechazando la armadura de Saúl, David sale con un cayado, una honda y piedras, declarando que la batalla pertenece al Señor. Acierta a Goliat con una piedra en la frente, y Goliat cae; David entonces toma la propia espada de Goliat y culmina la victoria.
El final:
Los filisteos entran en pánico y huyen, y Israel los persigue, ganando la batalla. David trae la prueba de la victoria, y Saúl pregunta por la identidad y la familia de David. El acontecimiento marca públicamente a David como un libertador auxiliado por Dios dentro de Israel durante el atribulado reinado de Saúl.
Este relato enfatiza que el Señor es el verdadero Salvador y defensor de su pueblo: la liberación no depende del poder militar convencional sino de la fidelidad y el propósito de Dios. David actúa confiando en que Dios sostendrá su nombre y protegerá a su pueblo del pacto, subrayando un tema central en la monarquía de Israel: Dios levanta líderes, pero la victoria en última instancia le pertenece a Él. La historia también destaca que la obra de Dios puede venir a través de un siervo inesperado, desviando la atención del jactarse humano hacia la gloria del Señor.
Los desafíos de “campeón” en combate singular se conocen en el mundo más amplio del antiguo Cercano Oriente como una manera de decidir resultados limitando pérdidas mayores. El Valle de Elah se sitúa en un corredor estratégico entre la llanura filistea y la región montañosa de Judá, lo que lo convierte en un escenario plausible para conflictos fronterizos repetidos reflejados en 1 Samuel.
“Y sabrá todo este pueblo que Jehová no salva por espada ni por lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos.” — 1 Samuel 17:47
Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.
1. ¿Qué se negó David a ponerse antes de salir a enfrentarse a Goliat?
2. Después de que Goliat cayó, ¿qué usó David para consumar la victoria?