El comienzo:
Daniel, un exiliado judío, es nombrado a un alto cargo administrativo debido a su integridad y capacidad excepcionales. Otros funcionarios, celosos de su favor con el rey, buscan motivos para acusarlo pero no hallan corrupción en su trabajo. Concluyen que solo la devoción de Daniel a su Dios puede usarse en su contra.
El desarrollo:
Los funcionarios persuaden al rey Darío para que promulgue un decreto temporal que prohíbe peticiones a cualquier dios o a cualquier hombre excepto al rey durante treinta días, con la pena de ser arrojado a un foso de leones. Daniel continúa su práctica habitual de orar a Dios con las ventanas abiertas hacia Jerusalén, y sus enemigos lo denuncian. Aunque angustiado y deseando salvar a Daniel, el rey está sujeto a la ley y ordena que Daniel sea arrojado al foso de los leones, expresando la esperanza de que el Dios de Daniel lo librará. El foso es sellado con una piedra y asegurado con el sello real del rey.
El desenlace:
Al amanecer el rey se apresura al foso y llama; Daniel responde que Dios envió un ángel y cerró la boca de los leones porque fue hallado inocente. Daniel es sacado ileso, y aquellos que lo acusaron maliciosamente son juzgados. Entonces el rey Darío emite una proclamación honrando al Dios de Daniel como el Dios viviente cuyo reino perdura.
Este relato destaca la soberana capacidad de Dios para preservar a su pueblo en el exilio y vindicar a testigos fieles bajo poderes hostiles. La liberación de Daniel no se presenta únicamente como una recompensa por mérito personal, sino como una demostración pública de que el gobierno de Dios supera los decretos de los reyes terrenales. La historia también refuerza el tema de que la fidelidad al pacto—expresada aquí en la oración y la adoración firme—continúa aun cuando el pueblo de Dios vive bajo autoridad extranjera, y que Dios puede usar a gobernantes imperiales para reconocer su grandeza.
Las administraciones reales en el antiguo Cercano Oriente confiaban comúnmente en una jerarquía de funcionarios (sátrapas y administradores), y los decretos escritos tenían gran autoridad, a menudo presentados como difíciles de revocar. El "foso de los leones" refleja la práctica conocida de mantener animales peligrosos para exhibiciones del poder y el juicio real, subrayando cómo la supervivencia de Daniel se encuadra como un acto de intervención divina más que una fuga natural.
“Mi Dios envió su ángel y cerró la boca de los leones, y no me hicieron daño; porque delante de él fui hallado inocente; y asimismo delante de ti, oh rey, no he hecho ninguna cosa.” — Daniel 6:22
Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.
1. ¿Por qué decidieron los otros funcionarios que sólo podían usar la devoción de Daniel a su Dios en su contra?
2. Según Daniel, ¿qué envió Dios para cerrar la boca de los leones?