El comienzo: A medida que Israel avanza en Canaán, varios reyes cananeos forman alianzas para resistirles. El pueblo de Gabaón, temiendo al Dios de Israel y las victorias de Israel, escoge una estrategia distinta. Envía mensajeros con vestiduras ajadas y con provisiones secas y mohosas para aparentar ser viajeros venidos de tierra lejana.
El desarrollo: Los mensajeros piden a Israel un pacto de paz, presentando su engaño como prueba de que venían de lejos. Los jefes de Israel examinan las provisiones pero no consultan a Jehová. Josué y los jefes hacen un pacto con ellos y juran dejarlos vivir. Poco después, Israel descubre la verdad: los gibeonitas son habitantes próximos de la tierra, no extranjeros lejanos, y la congregación se queja contra los jefes.
El desenlace: Por el juramento hecho en el nombre de Jehová, los jefes se niegan a matar a los gibeonitas. En cambio, Josué los enfrenta por su engaño y los asigna a labores serviles—cortar leña y sacar agua—para la congregación y "para la casa de mi Dios". El pacto se mantiene, y Israel prosigue la conquista con los gibeonitas perdonados pero subordinados a la autoridad de Israel.
Este relato subraya la gravedad de los votos hechos delante de Dios: aun un pacto obtenido por engaño se considera vinculante una vez jurado en el nombre de Jehová. La historia también exhibe el peligro de obrar según el juicio humano sin buscar el consejo de Jehová. Al mismo tiempo, muestra cómo los propósitos de Dios avanzan en medio del fracaso humano: los jefes de Israel yerra en su juicio, pero aun así están llamados a mantener la veracidad y la reverencia por el nombre de Jehová en sus compromisos.
En el antiguo Cercano Oriente, los tratados y juramentos—especialmente aquellos que invocaban a una deidad—eran vistos como obligaciones sagradas; violarlos podía considerarse una invitación al juicio divino. Este trasfondo cultural ayuda a explicar por qué los jefes de Israel insisten en guardar el pacto, aun después de descubierto el engaño.
“Y tomaron de sus viandas, y no consultaron a Jehová.” — Josué 9:14
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1. ¿Cómo intentaron los enviados gibeonitas hacer creer a Israel que provenían de una tierra lejana?
2. Después de que Israel descubrió que los gibeonitas vivían cerca, ¿qué les asignó Josué que hicieran?