El comienzo: Tras la victoria de Israel en Jericó, se dirigen hacia Hai, una ciudad menor en la región montañosa. Los exploradores aconsejan a Josué que sólo se necesita una fuerza limitada, pero Israel sufre una derrota inesperada y algunos son muertos. Josué llora ante el SEÑOR, preguntando por qué Israel ha sufrido fracaso después de entrar en la tierra.
El desarrollo: El SEÑOR revela que Israel ha quebrantado el pacto al tomar objetos consagrados de Jericó, trayendo culpa sobre la comunidad. Mediante un proceso de selección por tribus, clanes y familias, Acán es identificado como quien tomó el despojo prohibido y lo ocultó en su tienda. Acán confiesa, y los objetos robados son recuperados, confirmando la violación. Acán y lo que le pertenecía son juzgados, y el lugar se convierte en un memorial que advierte contra la infidelidad al pacto.
El final: Con el pecado tratado, el SEÑOR asegura a Josué su presencia renovada y manda a Israel atacar Hai otra vez. Josué emplea una estrategia de emboscada: parte de la fuerza atrae a los defensores fuera de la ciudad, mientras otra entra y quema la ciudad. Israel derrota al rey de Hai y obtiene la victoria, restaurando el impulso en la narrativa de la conquista y reafirmando que el éxito depende de la obediencia al SEÑOR.
Este relato presenta al SEÑOR como fiel a sus promesas de pacto, pero inflexible respecto a la santidad del pacto. El acto oculto de Acán no se trata como un error privado, sino como una ruptura que afecta a todo el pueblo, mostrando la dimensión colectiva de la vida pactal de Israel. Se mantienen juntos juicio y misericordia: el pecado es descubierto y eliminado, y luego el SEÑOR renueva su guía y concede la victoria. La historia enfatiza que la posesión de la tierra por parte de Israel no es meramente militar sino teológica—fundamentada en la presencia de Dios y en la fidelidad del pueblo al pacto.
El relato refleja un concepto común en el antiguo Cercano Oriente de que los objetos eran “consagrados” a una deidad (hebreo ḥērem), es decir, estaban apartados y no debían tomarse para beneficio personal. En el contexto de Israel, esta práctica subrayaba que la victoria pertenecía al SEÑOR y que ciertos despojos no eran propiedad ordinaria. La emboscada descrita en Hai también encaja bien con tácticas antiguas conocidas para atraer a los defensores fuera de un sitio fortificado antes de atacar desde una posición oculta.
“Israel ha pecado; han quebrantado mi pacto que yo les mandé.” — Josué 7:11
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1. ¿Por qué Israel sufrió inicialmente la derrota en Hai?
2. ¿Qué estrategia empleó Josué cuando Israel atacó Hai de nuevo?