El escenario inicial: Isaías contempla al SEÑOR entronizado, exaltado sobre todo, con la orla de su vestido llenando el templo. La escena es abrumadora: serafines atienden al SEÑOR, la adoración llena el espacio, y los mismos cimientos tiemblan mientras el templo se llena de humo (Isaías 6:1–4).
Las imágenes centrales:
| Símbolo | Significado / Interpretación |
|---|---|
| El trono y el templo llenos con la orla de su vestido | El reinado y la supremacía de Dios sobre los gobernantes terrenales de Judá—especialmente significativo al acabar el reinado de Uzías (Isaías 6:1). El escenario del templo subraya que el mensaje de Isaías proviene del SEÑOR que reina desde Sion (cf. Salmo 11:4). |
| Serafines y el himno “Santo, santo, santo” | Los asistentes celestiales enfatizan la santidad absoluta de Dios—su “otredad”, pureza y perfección moral. La aclamación triple intensifica el punto (Isaías 6:3). La adoración enmarca la misión de Isaías como fundamentada primero en quién es Dios, no solo en los problemas de Israel. |
| Humo y temblor de los cimientos | Señales de la presencia sobrecogedora de Dios a menudo vinculadas a la teofanía (aparición divina). Imágenes similares aparecen en el Sinaí (Éxodo 19:18) y en contextos de dedicación/templo (1 Reyes 8:10–11). La visión comunica que Isaías está ante el Dios viviente, no ante una institución humana. |
| Los “labios impuros” de Isaías | Una confesión de que el pecado afecta tanto al profeta personalmente como a su pueblo corporativamente (Isaías 6:5). “Labios” se relacionan directamente con el llamado de Isaías como hablante de la palabra de Dios—su incapacidad destaca la necesidad de purificación divina antes de la comisión divina. |
| El carbón encendido tomado del altar | Un símbolo de purificación y expiación aplicado por iniciativa de Dios (Isaías 6:6–7). El contexto del altar vincula la limpieza con la adoración sacrificial: la culpa se trata, no se ignora. La Escritura no presenta el carbón como castigo; es un acto doloroso en apariencia pero lleno de gracia. |
| La comisión de endurecimiento (“sigan oyendo…”) | El mensaje de Dios expondrá a un pueblo ya resistente, resultando en un endurecimiento judicial—su rechazo continuo conduce a la insensibilidad y la ruina (Isaías 6:9–10). Este pasaje se aplica después a la respuesta de Israel frente a Jesús y los apóstoles (Mateo 13:14–15; Juan 12:39–41; Hechos 28:26–27). |
| El tocón y la “semilla santa” | Tras un juicio severo, permanece un remanente preservado, como vida escondida en un tocón (Isaías 6:13). Esto anticipa el tema más amplio de Isaías: el juicio es real, pero Dios mantiene los propósitos del pacto vivos por medio de una semilla fiel (cf. Isaías 10:20–22; 11:1). |
Interpreten los símbolos primordialmente a través de la propia Escritura, evitando simbolismos modernos o especulativos.
Esta visión comunica un llamado y una comisión conformados por la santidad de Dios:
Cómo lo habría entendido la audiencia original:
Judá habría reconocido las imágenes del templo y el altar como lenguaje de adoración del pacto. El mensaje reconduce su crisis: la verdadera cuestión no es meramente la sucesión política tras Uzías, sino la infidelidad espiritual delante del Rey de toda la tierra. La visión advierte que la familiaridad religiosa no equivale a santidad—solo Dios puede limpiar y restaurar.
Cumplimiento cercano y por capas (sin cronologías especulativas):
En el antiguo Oriente Próximo, la muerte de un rey podía amenazar la estabilidad e invitar la agresión extranjera. La visión de Isaías responde a ese temor con una realidad superior: aunque cambie el trono de Judá, el SEÑOR permanece entronizado. La imaginería del templo también refleja la creencia de Israel de que el templo era el punto focal de la presencia del pacto de Dios—sin embargo Isaías aprende que la santidad de Dios es tan inmensa que incluso el templo es “llenado” y abrumado por Su gloria (Isaías 6:1–4).
“Voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; y tocó con él mi boca, y dijo: He aquí que esto ha tocado tus labios, y es quitada de ti tu culpa, y purificado tu pecado.” — Isaías 6:6–7 (RVR1960)
Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.
1. En la visión de Isaías, ¿qué tomó el carbón encendido del altar y se lo trajo a él?
2. ¿Cómo respondió Isaías cuando oyó la pregunta divina, “¿A quién enviaré?”?