El comienzo:
Mientras Israel viajaba por el desierto, el camino se volvió difícil y desalentador. El pueblo habló contra Dios y contra Moisés, quejándose de las penurias y de la falta de comida y agua.
El desarrollo:
En respuesta, el SEÑOR envió serpientes venenosas entre el pueblo, y muchos fueron mordidos y murieron. El pueblo acudió a Moisés, reconoció que habían pecado al hablar contra el SEÑOR y contra Moisés, y le pidió que intercediera. Moisés oró por el pueblo, y el SEÑOR le instruyó que hiciera una serpiente de bronce y la pusiera en un asta. Cualquiera que hubiera sido mordido podía mirarla y vivir.
El desenlace:
Moisés hizo la serpiente de bronce y la levantó según lo mandado. Cuando una serpiente mordía a alguien, esa persona miraba la serpiente de bronce y vivía. La crisis inmediata se alivió por medio del recurso que Dios proveyó.
Este relato enfatiza la santidad y la justicia de Dios al responder a la rebelión, a la vez que muestra Su misericordia al proveer un medio de liberación. La sanidad no se consiguió por poder humano sino por confiar en la palabra de Dios y volverse hacia la provisión que Él designó. La historia también anticipa reflexiones bíblicas posteriores sobre los propósitos salvadores de Dios, mostrando que la vida se concede por iniciativa divina y por una respuesta de fe más que por la autosuficiencia (cf. Juan 3:14–15).
Las serpientes eran un peligro familiar en las regiones áridas del Levante meridional, y la imaginería de la serpiente era ampliamente reconocida en el antiguo Cercano Oriente. La serpiente de bronce funciona en el relato como un signo designado por Dios para la sanidad, distinto de cualquier práctica mágica, puesto que su eficacia depende de la obediencia a la instrucción del SEÑOR.
“Y cualquiera que era mordido, mirando a ella, vivía.” — Números 21:9
Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.
1. ¿Qué hizo el pueblo de Israel cuando el viaje por el desierto se volvió difícil y desalentador?
2. Según las instrucciones dadas a Moisés, ¿qué debía hacer alguien que había sido mordido para vivir?